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«Choisir les meilleurs représentants des arts, de l industrie, des métiers et du commerce ; coordonner tous les efforts vers la réalisation de la qualité dans la production industrielle, créer un centre de ralliement pour tous ceux qui ont la capacité et la volonté de faire des produits de qualité [...]. Il n y a pas de frontière fixe entre l outil et la machine. Des œuvres de qualité peuvent être créées indifféremment à l aide d outils et de machines dès l instant que l homme se rend maître de la machine et en fait un outil.» Robert L Delevoy, Deutscher Werkbund, Encyclopædia Universalis, DVD 2007.
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pornografía
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El padre del método científico fue obligado a retractarse de sus ideas condenado por la Inquisición
Galileo Galilei demostrando sus nuevas teorías astronómicas en la universidad de Padua Museo Nacional de Arte, Mexico
Gettyimages
Redacción
Tal día como hoy pero de 1642
murió
Galileo Galilei
. Comenzó sus estudios en medicina, estudios que no logró concluir y acabó por cursar matemáticas, aunque se interesó la física, la astronomía, la ingeniería y también por las artes.
Su legado a la
ciencia
supuso un antes y un después, de hecho se le considera el padre de la ciencia moderna. El matemático introdujo el
método científico
que establece que para establecer
nuevos conocimientos
hay que emplear la observación, experimentación y establecimiento de hipótesis. Rompió así con la idea de que todo el conocimiento se obtenía por medio de la reflexión.
Tanto apostaba por la
experimentación
que, según cuenta la leyenda, Galilei se subió a la torre de Pisa para demostrar que la aceleración de la gravedad no dependía de la masa del cuerpo que caía. De ahí que una pluma y una bola de hierro deberían tocar el suelo a la vez tras ser lanzados de la misma altura.
Galileo Galilei
Galileo galilei
Esta incredulidad que genera tal afirmación también ocurría en tiempos del astrónomo, que cogió dos bolas de distinto peso y desde lo alto de la torre las soltó a su suerte. Ambas se supone que colisionaron contra el pavimento de manera simultánea.
Leyenda o no, sentó las bases de una nueva física y rompió con la física aristotélica del momento, defensora de la diferente aceleración en función de la masa del objeto.
También por estas fechas pero en 1610, Galileo observó los tres primeros satélites de Júpiter y los más grandes: los satélites galileanos. En un principio pensó que eran estrellas, pero llegó a la conclusión de que en realidad eran satélites naturales del planeta.
Los satélites Ío y Europa sobre Júpiter
Universal History Archive / Getty
El astrónomo los nombró como Júpiter I, II, III y IV según su cercanía al planeta. En la actualidad se conocen como Ío, Europa,
Gamínedes
y Calisto. Sería el principio de la teoría heliocéntrica de Galilei todo ello gracias a la invención del telescopio con el que también observó otros eventos como las manchas solares.También sería el encargado de nombrar a las
auroras boreales
.
Sus observaciones fueron claves para demostrar que el Sol ocupa el centro del Sistema Solar y no la Tierra, como se creía hasta entonces. Así pues, los conocimientos de Galilei le llevaron a defender el heliocentrismo de Copérnico y a enfrentarse a Aristóteles.
A la Iglesia no le hizo gracia esa idea, pues iba en contra de la concepción de que el ser humano y por tanto la Tierra son el centro del universo, y fue condenado por herejía. Uno de los detonantes del largo proceso recayó en la
carta que escribió el astrónomo
en 1613 al matemático Benedetto Castelli en la que ponía en duda ciertos pasajes de la Biblia considerando que no se debían interpretar literalmente.
Parte de la carta que Galileo Galilei habría escrito exponiendo sus argumentos contra la doctrina de la Iglesia de que el Sol orbita alrededor de la Tierra.
Royal Society
Aunque Galileo acusó al Vaticano de haber manipulado las palabras de aquella misiva a Castelli, el 22 de junio de 1633 la Inquisición le obligó a confesar en público lo erróneo de sus ideas . Si bien aceptó y se libró de la muerte, se dice que al marchar susurró por lo bajo: “
Eppur si muove
” (”y, sin embargo, se mueve”).
A pesar de abjurar, entró en la cárcel y acabó por pasar sus últimos días bajo arresto domiciliario hasta su muerte en 1642. Tuvieron que pasar más de 350 años tras su muerte para que en 1992 el papa Juan Pablo II rehabilitara a Galileo y pidiera perdón por la condena de la Inquisición.
GALILEO GALILEI (1564-1642)
Galileo Galilei
nació en Pisa (Italia), el 15 de Febrero de 1564. Galileo fue el pionero del método científico experimental y el primero en utilizar un telescopio refrector, con el que hizo importantes descubrimientos astronómicos.
En 1604, Galileo supo de la invención del telescopio en Holanda, y propuso una mejora del modelo, con el que realizó una serie de descubrimientos tales como las lunas del planeta Jupiter y las fases de Venus, similares a las observadas en la Luna.
Como profesor de Astronomía de la Universidad de Pisa, Galileo impartió la teoría aceptada hasta entonces, en la que el Sol y todos los planetas giraban alrededor de la Tierra. Mas tarde, desde la Universidad de Padua, expuso una nueva teoría propuesta por Nicolas Copernico, en la que la Tierra y todos los planetas giraban alrededor del Sol. Las observaciones realizadas por Galileo con su nuevo telescopio lo convencieron de la certeza de la teoria heliocéntrica de Copernico.
El apoyo de la teoría heliocéntrica por parte de Galileo le supuso un verdadero problema con la Iglesia Católica Romana. En 1633, la Inquisición lo acusó de hereje y lo obligó a retractarse públicamente de su apoyo a Copernico. Fue condenado a cadena perpetua, pero dada su avanzada edad vivio sus últimos días bajo arresto domiciliario en su villa de las afueras de Florencia.
La originalidad de Galileo como científico reside en su método de análisis. Primero, reduce el problema a un simple conjunto de relaciones basadas en experiencias de cada dia, lógica y sentido común. Luego los analiza y resuelve con formulaciones matemáticas simples.
Los métodos con los que él aplica esta técnica al análisis del movimiento abrieron el camino a la Matemática moderna y a la Física experimental. Isaac Newton usó una de las formulaciones matemáticas de Galileo, la Ley de Inercia, para fundamentar su Primera Ley del Movimiento.
Galileo murió en 1642, el año de nacimiento de Newton.
La revolución científica del Renacimiento tuvo su arranque en el heliocentrismo de Copérnico y su culminación, un siglo después, en la mecánica de Newton. Su más eximio representante, sin embargo, fue el científico italiano Galileo Galilei. En el campo de la física, Galileo formuló las primeras leyes sobre el movimiento; en el de la astronomía, confirmó la teoría copernicana con sus observaciones telescópicas. Pero ninguna de estas valiosas aportaciones tendría tan trascendentales consecuencias como la introducción de la metodología experimental, logro que le ha valido la consideración de padre de la ciencia moderna.
Galileo Galilei
Por otra parte, el proceso inquisitorial a que fue sometido Galileo por defender el heliocentrismo acabaría elevando su figura a la condición de símbolo: en el craso error cometido por las autoridades eclesiásticas se ha querido ver la ruptura definitiva entre ciencia y religión y, pese al desenlace del proceso, el triunfo de la razón sobre el oscurantismo medieval. De forma análoga, la célebre frase que se le atribuye tras la forzosa retractación (
Eppur si muove
, Y sin embargo, la Tierra se mueve ) se ha convertido en el emblema del poder incontenible de la verdad frente a cualquier forma de dogmatismo establecido.
Galileo Galilei nació en Pisa el 15 de febrero de 1564. Lo poco que, a través de algunas cartas, se conoce de su madre, Giulia Ammannati di Pescia, no compone de ella una figura demasiado halagüeña. Su padre, Vincenzo Galilei, era florentino y procedía de una familia que tiempo atrás había sido ilustre; músico de vocación, las dificultades económicas lo habían obligado a dedicarse al comercio, profesión que lo llevó a instalarse en Pisa. Hombre de amplia cultura humanista, fue un intérprete consumado y un compositor y teórico de la música; sus obras sobre teoría musical gozaron de una cierta fama en la época.
De él hubo de heredar Galileo no sólo el gusto por la música (tocaba el laúd), sino también el carácter independiente y el espíritu combativo, y hasta puede que el desprecio por la confianza ciega en la autoridad y el gusto por combinar la teoría con la práctica. Galileo fue el primogénito de siete hermanos de los que tres (Virginia, Michelangelo y Livia) acabarían contribuyendo, con el tiempo, a incrementar sus problemas económicos. En 1574 la familia se trasladó a Florencia, y Galileo fue enviado un tiempo al monasterio de Santa Maria di Vallombrosa, como alumno o quizá como novicio.
Juventud académica
En 1581 Galileo ingresó en la Universidad de Pisa, donde se matriculó como estudiante de medicina por voluntad de su padre. Cuatro años más tarde, sin embargo, abandonó la universidad sin haber obtenido ningún título, aunque con un buen conocimiento de Aristóteles. Entretanto, se había producido un hecho determinante en su vida: su iniciación en las matemáticas (al margen de sus estudios universitarios) y la consiguiente pérdida de interés por su carrera como médico.
De vuelta en Florencia en 1585, Galileo pasó unos años dedicado al estudio de las matemáticas, aunque interesado también por la filosofía y la literatura, en la que mostraba sus preferencias por
Ariosto
frente a
Tasso
; de esa época data su primer trabajo sobre el baricentro de los cuerpos (que luego recuperaría, en 1638, como apéndice de la que habría de ser su obra científica principal) y la invención de una balanza hidrostática para la determinación de pesos específicos, dos contribuciones situadas en la línea de
Arquímedes
, a quien Galileo no dudaría en calificar de «sobrehumano».
Tras dar algunas clases particulares de matemáticas en Florencia y en Siena, trató de obtener un empleo regular en las universidades de Bolonia, Padua y en la propia Florencia. En 1589 consiguió por fin una plaza en el Estudio de Pisa, donde su descontento por el paupérrimo sueldo percibido no pudo menos que ponerse de manifiesto en un poema satírico contra la vestimenta académica. En Pisa compuso Galileo un texto sobre el movimiento que mantuvo inédito, en el cual, dentro aún del marco de la mecánica medieval, criticó las explicaciones aristotélicas de la caída de los cuerpos y del movimiento de los proyectiles.
El método experimental
En continuidad con esa crítica, una cierta tradición historiográfica ha forjado la anécdota (hoy generalmente considerada como inverosímil) de Galileo refutando materialmente a Aristóteles mediante el procedimiento de lanzar distintos pesos desde lo alto del Campanile de Pisa, ante las miradas contrariadas de los peripatéticos. Casi dos mil años antes,
Aristóteles
había afirmado que los cuerpos más pesados caen más deprisa; según esta leyenda, Galileo habría demostrado la falsedad de este concepto con el simple procedimiento de dejar caer simultáneamente cuerpos de distinto peso desde lo alto de la torre y constatar que todos llegaban al suelo al mismo tiempo.
Recreación del plano inclinado de Galileo (Museo Galileo, Florencia)
De ser cierto, podría fecharse en el episodio de la torre de Pisa el nacimiento de la metodología científica moderna. Y es que, en tiempos de Galileo, la ciencia era fundamentalmente especulativa. Las ideas y teorías de los grandes sabios de la Antigüedad y de los padres de la Iglesia, así como cualquier concepto mencionado en las Sagradas Escrituras, eran venerados como verdades indudables e inmutables a las que podían añadirse poco más que glosas y comentarios, o abstractas especulaciones que no alteraban su sustancia. Aristóteles, por ejemplo, había distinguido entre movimientos naturales (las piedras caen al suelo porque es su lugar natural, y el humo, por ser caliente, asciende hacia el Sol) y violentos (como el de una flecha lanzada al cielo, que no es su lugar natural); los estudiosos de los tiempos de Galileo se dedicaban a razonar en torno a clasificaciones tan estériles como ésta, buscando un inútil refinamiento conceptual.
En lugar de ello, Galileo partía de la observación de los hechos, sometiéndolos a condiciones controladas y mesurables en experimentos. Probablemente es falso que dejase caer pesos desde la torre de Pisa; pero es del todo cierto que construyó un plano inclinado de seis metros de largo (alisado para reducir la fricción) y un reloj de agua con el que midió la velocidad de descenso de las bolas. De la observación surgían hipótesis que habían de corroborarse en nuevos experimentos y formularse matemáticamente como leyes universalmente válidas, pues, según un célebre concepto suyo, «el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático». Con este modo de proceder, hoy natural y en aquel tiempo nuevo y escandaloso (por cuestionar ideas universalmente admitidas y la autoridad de los sabios y doctores), Galileo inauguraba la revolución metodológica que le ha valido el título de «padre de la ciencia moderna».
Los años fecundos en Padua (1592-1610)
La muerte de su padre en 1591 significó para Galileo la obligación de responsabilizarse de su familia y atender a la dote de su hermana Virginia. Comenzaron así una serie de dificultades económicas que no harían más que agravarse en los años siguientes; en 1601 hubo de proveer a la dote de su hermana Livia sin la colaboración de su hermano Michelangelo, quien había marchado a Polonia con dinero que Galileo le había prestado y que nunca le devolvió (más tarde, Michelangelo se estableció en Alemania gracias de nuevo a la ayuda de su hermano, y envió luego a vivir con él a toda su familia).
La necesidad de dinero en esa época se vio aumentada por el nacimiento de los tres hijos del propio Galileo: Virginia (1600), Livia (1601) y Vincenzo (1606), habidos de su unión con Marina Gamba, que duró de 1599 a 1610 y con quien no llegó a casarse. Todo ello hizo insuficiente la pequeña mejora conseguida por Galileo en su remuneración al ser elegido, en 1592, para la cátedra de matemáticas de la Universidad de Padua por las autoridades venecianas que la regentaban. Hubo de recurrir a las clases particulares, a los anticipos e incluso a los préstamos. Pese a todo, la estancia de Galileo en Padua, que se prolongó hasta 1610, constituyó el período más creativo, intenso y hasta feliz de su vida.
Galileo Galilei (detalle de un retrato de Domenico Tintoretto, c. 1606)
En Padua tuvo ocasión Galileo de ocuparse de cuestiones técnicas como la arquitectura militar, la castrametación, la topografía y otros temas afines de los que trató en sus clases particulares. De entonces datan también diversas invenciones, como la de una máquina para elevar agua, un termoscopio y un procedimiento mecánico de cálculo que expuso en su primera obra impresa:
Operaciones del compás geométrico y militar
(1606). Diseñado en un principio para resolver un problema práctico de artillería, el instrumento no tardó en ser perfeccionado por Galileo, que amplió su uso en la solución de muchos otros problemas. La utilidad del dispositivo, en un momento en que no se habían introducido todavía los logaritmos, le permitió obtener algunos ingresos mediante su fabricación y comercialización.
En 1602 Galileo reemprendió sus estudios sobre el movimiento, ocupándose del isocronismo del péndulo y del desplazamiento a lo largo de un plano inclinado, con el objeto de establecer cuál era la ley de caída de los graves. Fue entonces, y hasta 1609, cuando desarrolló las ideas que treinta años más tarde constituirían el núcleo de sus
Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias
(1638), obra que compendia su espléndida contribución a la física.
Los descubrimientos astronómicos
En julio de 1609, de visita en Venecia (para solicitar un aumento de sueldo), Galileo tuvo noticia de un nuevo instrumento óptico que un holandés había presentado al príncipe Mauricio de Nassau; se trataba del anteojo, cuya importancia práctica captó Galileo inmediatamente, dedicando sus esfuerzos a mejorarlo hasta hacer de él un verdadero telescopio. Aunque declaró haber conseguido perfeccionar el aparato merced a consideraciones teóricas sobre los principios ópticos que eran su fundamento, lo más probable es que lo hiciera mediante sucesivas tentativas prácticas que, a lo sumo, se apoyaron en algunos razonamientos muy sumarios.
Galileo muestra el telescopio al dux de Venecia (fresco de Giuseppe Bertini)
Sea como fuere, su mérito innegable residió en que fue el primero que acertó en extraer del instrumento un provecho científico decisivo. Entre diciembre de 1609 y enero de 1610, Galileo realizó con su telescopio las primeras observaciones de la Luna, interpretando lo que veía como prueba de la existencia en nuestro satélite de montañas y cráteres que demostraban su comunidad de naturaleza con la Tierra; las tesis aristotélicas tradicionales acerca de la perfección del mundo celeste, que exigían la completa esfericidad de los astros, quedaban puestas en entredicho.
El descubrimiento de cuatro satélites de Júpiter contradecía, por su parte, el principio de que la Tierra tuviera que ser el centro de todos los movimientos que se produjeran en el cielo. A finales de 1610, Galileo observó que Venus presentaba fases semejantes a las lunares, hecho que interpretó como una confirmación empírica al sistema heliocéntrico de
Copérnico
, ya que éste, y no el geocéntrico de
Tolomeo
, estaba en condiciones de proporcionar una explicación para el fenómeno.
Ansioso de dar a conocer sus descubrimientos, Galileo redactó a toda prisa un breve texto que se publicó en marzo de 1610 y que no tardó en hacerle famoso en toda Europa:
El mensajero sideral
. Su título original,
Sidereus Nuncius
, significa el nuncio sideral o el mensajero de los astros , aunque también admite la traducción el mensaje sideral . Éste último es el sentido que Galileo, años más tarde, dijo haber tenido en mente cuando se le criticó la arrogancia de atribuirse la condición de embajador celestial. Elogios en italiano y en dialecto veneciano celebraron la obra.
Tommaso Campanella
escribía desde su cárcel de Nápoles: «Después de tu
Nuncio
, oh Galileo, debe renovarse toda la ciencia».
Kepler
, desconfiado al principio, comprendió después todas las ventajas que se derivaban de usar un buen telescopio, y también se entusiasmó ante las maravillosas novedades.
El libro estaba dedicado al gran duque de Toscana Cosme II de Médicis y, en su honor, los satélites de Júpiter recibían allí el nombre de «planetas Mediceos». Con ello se aseguró Galileo su nombramiento como matemático y filósofo de la corte toscana y la posibilidad de regresar a Florencia, por la que venía luchando desde hacía ya varios años. El empleo incluía una cátedra honoraria en Pisa, sin obligaciones docentes, con lo que se cumplía una esperanza largamente abrigada y que le hizo preferir un monarca absoluto a una república como la veneciana, ya que, como él mismo escribió, «es imposible obtener ningún pago de una república, por espléndida y generosa que pueda ser, que no comporte alguna obligación; ya que, para conseguir algo de lo público, hay que satisfacer al público».
No obstante, aceptar estas prebendas no era una decisión exenta de riesgos, pues Galileo sabía bien que el poder de la Inquisición, escaso en la República de Venecia, era notoriamente superior en su patria toscana. Ya en diversas cartas había dejado constancia inequívoca de que su revisión de la estructura general del firmamento lo habían llevado a las mismas conclusiones que a Copérnico y a rechazar frontalmente el sistema de Tolomeo, o sea a preconizar el heliocentrismo frente al geocentrismo vigente. Desgraciadamente, por esas mismas fechas tales ideas interesaban igualmente a los inquisidores, pero éstos abogaban por la solución contraria y comenzaban a hallar a Copérnico sospechoso de herejía.
La batalla del copernicanismo
En septiembre de 1610, Galileo se estableció en Florencia, donde, salvo breves estancias en otras ciudades italianas, había de transcurrir la última etapa de su vida. En 1611 un jesuita alemán, Christof Scheiner, publicó bajo seudónimo un libro acerca de las manchas solares que había descubierto en sus observaciones. Por las mismas fechas Galileo, que ya las había observado con anterioridad, las hizo ver a diversos personajes durante su estancia en Roma, con ocasión de un viaje que se calificó de triunfal y que sirvió, entre otras cosas, para que Federico Cesi le hiciera miembro de la Accademia dei Lincei, que el propio Cesi había fundado en 1603 y que fue la primera sociedad científica de una importancia perdurable.
Galileo Galilei (retrato de Justus Sustermans, 1636)
Bajo sus auspicios se publicó en 1613 la
Historia y demostraciones sobre las manchas solares y sus accidentes
, donde Galileo salía al paso de la interpretación de Scheiner, quien pretendía que las manchas eran un fenómeno extrasolar («estrellas» próximas al Sol que se interponían entre éste y la Tierra). El texto desencadenó una polémica acerca de la prioridad en el descubrimiento que se prolongó durante años e hizo del jesuita uno de los más encarnizados enemigos de Galileo, lo cual no dejaría de tener consecuencias en el proceso que había de seguirle la Inquisición. Por lo demás, fue allí donde, por primera y única vez, Galileo dio a la imprenta una prueba inequívoca de su adhesión a la astronomía copernicana, que ya había comunicado en una carta a Kepler en 1597.
Ante los ataques de sus adversarios académicos y las primeras muestras de que sus opiniones podían tener consecuencias conflictivas con la autoridad eclesiástica, la postura adoptada por Galileo fue la de defender (en diversos escritos entre los que destaca la
Carta a la señora Cristina de Lorena, gran duquesa de Toscana
, 1615) que, aun admitiendo que no podía existir ninguna contradicción entre las Sagradas Escrituras y la ciencia, era preciso establecer la absoluta independencia entre la fe católica y los hechos científicos. Ahora bien, como hizo notar el cardenal
Roberto Belarmino
, no podía decirse que se dispusiera de una prueba científica concluyente en favor del movimiento de la Tierra, el cual, por otra parte, estaba en contradicción con las enseñanzas bíblicas; en consecuencia, no cabía sino entender el sistema copernicano como hipotético.
Galileo ante la Inquisición
En 1616 Galileo fue reclamado por primera vez en Roma para responder a las acusaciones esgrimidas contra él, batalla a la que se aprestó sin temor alguno, presumiendo una resolución favorable de la Iglesia. El astrónomo fue en un primer momento recibido con grandes muestras de respeto en la ciudad; pero, a medida que el debate se desarrollaba, fue quedando claro que los inquisidores no darían su brazo a torcer ni seguirían de buen grado las brillantes argumentaciones del pisano. Muy al contrario, este episodio pareció convencerles definitivamente de la urgencia de incluir la obra de Copérnico en el Índice de obras proscritas: el 23 de febrero de 1616 el Santo Oficio condenó al sistema copernicano como «falso y opuesto a las Sagradas Escrituras», y Galileo recibió la admonición de no enseñar públicamente las teorías de Copérnico.
Consciente de que no poseía la prueba que Belarmino reclamaba, por más que sus descubrimientos astronómicos no le dejaran lugar a dudas sobre la verdad del copernicanismo, Galileo se refugió durante unos años en Florencia en el cálculo de unas tablas de los movimientos de los satélites de Júpiter, con el objeto de establecer un nuevo método para el cálculo de las longitudes en alta mar, método que trató en vano de vender al gobierno español y al holandés.
En 1618 se vio envuelto en una nueva polémica con otro jesuita, Orazio Grassi, a propósito de la naturaleza de los cometas y la inalterabilidad del cielo. Tal controversia dio como resultado un texto,
El ensayador
(1623), rico en reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y el método científico, que contiene su famosa idea de que «el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático». La obra, editada por la Accademia dei Lincei, venía dedicada por ésta al nuevo papa
Urbano VIII
, es decir, al cardenal Maffeo Barberini, cuya elección como pontífice llenó de júbilo al mundo culto en general, y en particular a Galileo, a quien el cardenal había ya mostrado su afecto.
Primera edición del
Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo
(1632)
La nueva situación animó a Galileo a redactar la gran obra de exposición de la cosmología copernicana que había ya anunciado muchos años antes: el
Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo
(1632); en ella, los puntos de vista aristotélicos defendidos por Simplicio se confrontaban con los de la nueva astronomía abogados por Salviati, en forma de diálogo moderado por la
bona mens
de Sagredo, que deseaba formarse un juicio exacto de los términos precisos en los que se desenvolvía la controversia.
La obra fracasó en su intento de estar a la altura de las exigencias expresadas por Belarmino, ya que aportaba, como prueba del movimiento de la Tierra, una explicación falsa de las mareas, y aunque fingía mediante el recurso al diálogo adoptar un punto de vista aparentemente neutral, la inferioridad de Simplicio ante Salviati (y por tanto del sistema tolemaico frente al copernicano) era tan manifiesta que el Santo Oficio no dudó en abrirle un proceso a Galileo, pese a que éste había conseguido un
imprimatur
para publicar el libro en 1632.
La sentencia definitiva
Interpretando la publicación del
Diálogo
como un acto de desacato a la prohibición de divulgar el copernicanismo, sus inveterados enemigos lo reclamaron de nuevo en Roma, ahora en términos menos diplomáticos, para que respondiera de sus ideas ante el Santo Oficio en un proceso que se inició el 12 de abril de 1633. El anciano y sabio Galileo, a sus casi setenta años de edad, se vio sometido a un humillante y fatigoso interrogatorio que duró veinte días, enfrentado inútilmente a unos inquisidores que de manera cerril, ensañada y sin posible apelación calificaban su libro de «execrable y más pernicioso para la Iglesia que los escritos de Lutero y Calvino».
Galileo ante el Santo Oficio
(Óleo de Robert-Fleury)
Encontrado culpable pese a la renuncia de Galileo a defenderse y a su retractación formal, fue obligado a pronunciar de rodillas la abjuración de su doctrina y condenado a prisión perpetua. El
Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo
ingresó en el Índice de libros prohibidos y no salió de él hasta 1728. Según una piadosa tradición, tan conocida como dudosa, el orgullo y la terquedad del astrónomo lo llevaron, tras su vejatoria renuncia a creer en lo que creía, a golpear enérgicamente con el pie en el suelo y a proferir delante de sus perseguidores: «¡Y sin embargo se mueve!» (
Eppur si muove
, refiriéndose a la Tierra). No obstante, muchos de sus correligionarios no le perdonaron la cobardía de su abjuración, actitud que amargó los últimos años de su vida, junto con el ostracismo al que se vio abocado de forma injusta.
La pena fue suavizada al permitírsele que la cumpliera en su quinta de Arcetri, cercana al convento donde en 1616 y con el nombre de sor Maria Celeste había ingresado su hija más querida, Virginia, que falleció en 1634. En su retiro, donde a la aflicción moral se sumaron las del artritismo y la ceguera, Galileo consiguió completar la última y más importante de sus obras:
Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias
, publicada en Leiden por Luis Elzevir en 1638.
En ella, partiendo de la discusión sobre la estructura y la resistencia de los materiales, Galileo sentó las bases físicas y matemáticas para un análisis del movimiento que le permitió demostrar las leyes de caída de los graves en el vacío y elaborar una teoría completa del disparo de proyectiles. La obra estaba destinada a convertirse en la piedra angular de la ciencia de la mecánica construida por los científicos de la siguiente generación, cuyos esfuerzos culminarían en el establecimiento de las leyes de la dinámica (
leyes de Newton
) por obra del genial fundador de la física clásica,
Isaac Newton
. En la madrugada del 8 al 9 de enero de 1642, Galileo falleció en Arcetri confortado por dos de sus discípulos, Vincenzo Viviani y
Evangelista Torricelli
, a los cuales se les había permitido convivir con él los últimos años.
Casi trescientos años después, en 1939, el dramaturgo alemán
Bertold Brecht
escribió una pieza teatral basada en la vida del astrónomo pisano en la que se discurre sobre la interrelación de la ciencia, la política y la revolución social. Aunque en ella Galileo termina diciendo «Yo traicioné mi profesión», el célebre dramaturgo opina, cargado de melancólica razón, que «desgraciada es la tierra que necesita héroes». En 1992, exactamente tres siglos y medio después del fallecimiento de Galileo, la comisión papal a la que
Juan Pablo II
había encargado la revisión del proceso inquisitorial reconoció el error cometido por la Iglesia católica.
Cómo citar este artículo:
Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004).
. En
Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea
. Barcelona (España). Recuperado de
el
18 de marzo de 2021.
Se cree que la
etnogénesis
de las tribus germánicas se produjo durante la
Edad de Bronce nórdica
o, como muy tarde, durante la
Edad de Hierro prerromana
. Desde el sur de
Escandinavia
y el norte de Alemania, las tribus comenzaron su expansión al sur, este y oeste en el siglo
i
a. C., entrando en contacto con las tribus
celtas
de la
Galia
, así como Irán, el Báltico y las tribus
eslavas
del este de Europa. Poco se conoce sobre la historia temprana de los pueblos germánicos, excepto lo que se sabe a través de sus interacciones con el Imperio romano y los registros de hallazgos arqueológicos.
22
Durante el gobierno del
emperador
Augusto
, los pueblos germánicos se familiarizaron con las tácticas de guerra romanas, manteniendo al mismo tiempo su identidad tribal. En el año 9 d. C., tres
legiones romanas
dirigidas por
Varo
fueron aniquiladas por los
queruscos
y su jefe
Arminio
en la
batalla del bosque de Teutoburgo
. Por lo tanto, la Alemania moderna, por lo que respecta al
Rin
y el
Danubio
, se mantuvo fuera del Imperio romano. En la época de
Tácito
, tribus germánicas se establecieron a lo largo del
Rin
y el
Danubio
, ocupando la mayor parte de la zona moderna de Alemania.
↑
Actualmente, el himno es la tercera estrofa del poema
Das Lied der Deutschen
(«La Canción de los Alemanes»). También es conocido como
Einigkeit und Recht und Freiheit
(«Unidad y Justicia y Libertad»).
↑
«Choisir les meilleurs représentants des arts, de l industrie, des métiers et du commerce ; coordonner tous les efforts vers la réalisation de la qualité dans la production industrielle, créer un centre de ralliement pour tous ceux qui ont la capacité et la volonté de faire des produits de qualité [...]. Il n y a pas de frontière fixe entre l outil et la machine. Des œuvres de qualité peuvent être créées indifféremment à l aide d outils et de machines dès l instant que l homme se rend maître de la machine et en fait un outil.» Robert L Delevoy, Deutscher Werkbund, Encyclopædia Universalis, DVD 2007.
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CRC-OP-SC: Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la
pornografía
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El padre del método científico fue obligado a retractarse de sus ideas condenado por la Inquisición
Galileo Galilei demostrando sus nuevas teorías astronómicas en la universidad de Padua Museo Nacional de Arte, Mexico
Gettyimages
Redacción
Tal día como hoy pero de 1642
murió
Galileo Galilei
. Comenzó sus estudios en medicina, estudios que no logró concluir y acabó por cursar matemáticas, aunque se interesó la física, la astronomía, la ingeniería y también por las artes.
Su legado a la
ciencia
supuso un antes y un después, de hecho se le considera el padre de la ciencia moderna. El matemático introdujo el
método científico
que establece que para establecer
nuevos conocimientos
hay que emplear la observación, experimentación y establecimiento de hipótesis. Rompió así con la idea de que todo el conocimiento se obtenía por medio de la reflexión.
Tanto apostaba por la
experimentación
que, según cuenta la leyenda, Galilei se subió a la torre de Pisa para demostrar que la aceleración de la gravedad no dependía de la masa del cuerpo que caía. De ahí que una pluma y una bola de hierro deberían tocar el suelo a la vez tras ser lanzados de la misma altura.
Galileo Galilei
Galileo galilei
Esta incredulidad que genera tal afirmación también ocurría en tiempos del astrónomo, que cogió dos bolas de distinto peso y desde lo alto de la torre las soltó a su suerte. Ambas se supone que colisionaron contra el pavimento de manera simultánea.
Leyenda o no, sentó las bases de una nueva física y rompió con la física aristotélica del momento, defensora de la diferente aceleración en función de la masa del objeto.
También por estas fechas pero en 1610, Galileo observó los tres primeros satélites de Júpiter y los más grandes: los satélites galileanos. En un principio pensó que eran estrellas, pero llegó a la conclusión de que en realidad eran satélites naturales del planeta.
Los satélites Ío y Europa sobre Júpiter
Universal History Archive / Getty
El astrónomo los nombró como Júpiter I, II, III y IV según su cercanía al planeta. En la actualidad se conocen como Ío, Europa,
Gamínedes
y Calisto. Sería el principio de la teoría heliocéntrica de Galilei todo ello gracias a la invención del telescopio con el que también observó otros eventos como las manchas solares.También sería el encargado de nombrar a las
auroras boreales
.
Sus observaciones fueron claves para demostrar que el Sol ocupa el centro del Sistema Solar y no la Tierra, como se creía hasta entonces. Así pues, los conocimientos de Galilei le llevaron a defender el heliocentrismo de Copérnico y a enfrentarse a Aristóteles.
A la Iglesia no le hizo gracia esa idea, pues iba en contra de la concepción de que el ser humano y por tanto la Tierra son el centro del universo, y fue condenado por herejía. Uno de los detonantes del largo proceso recayó en la
carta que escribió el astrónomo
en 1613 al matemático Benedetto Castelli en la que ponía en duda ciertos pasajes de la Biblia considerando que no se debían interpretar literalmente.
Parte de la carta que Galileo Galilei habría escrito exponiendo sus argumentos contra la doctrina de la Iglesia de que el Sol orbita alrededor de la Tierra.
Royal Society
Aunque Galileo acusó al Vaticano de haber manipulado las palabras de aquella misiva a Castelli, el 22 de junio de 1633 la Inquisición le obligó a confesar en público lo erróneo de sus ideas . Si bien aceptó y se libró de la muerte, se dice que al marchar susurró por lo bajo: “
Eppur si muove
” (”y, sin embargo, se mueve”).
A pesar de abjurar, entró en la cárcel y acabó por pasar sus últimos días bajo arresto domiciliario hasta su muerte en 1642. Tuvieron que pasar más de 350 años tras su muerte para que en 1992 el papa Juan Pablo II rehabilitara a Galileo y pidiera perdón por la condena de la Inquisición.
GALILEO GALILEI (1564-1642)
Galileo Galilei
nació en Pisa (Italia), el 15 de Febrero de 1564. Galileo fue el pionero del método científico experimental y el primero en utilizar un telescopio refrector, con el que hizo importantes descubrimientos astronómicos.
En 1604, Galileo supo de la invención del telescopio en Holanda, y propuso una mejora del modelo, con el que realizó una serie de descubrimientos tales como las lunas del planeta Jupiter y las fases de Venus, similares a las observadas en la Luna.
Como profesor de Astronomía de la Universidad de Pisa, Galileo impartió la teoría aceptada hasta entonces, en la que el Sol y todos los planetas giraban alrededor de la Tierra. Mas tarde, desde la Universidad de Padua, expuso una nueva teoría propuesta por Nicolas Copernico, en la que la Tierra y todos los planetas giraban alrededor del Sol. Las observaciones realizadas por Galileo con su nuevo telescopio lo convencieron de la certeza de la teoria heliocéntrica de Copernico.
El apoyo de la teoría heliocéntrica por parte de Galileo le supuso un verdadero problema con la Iglesia Católica Romana. En 1633, la Inquisición lo acusó de hereje y lo obligó a retractarse públicamente de su apoyo a Copernico. Fue condenado a cadena perpetua, pero dada su avanzada edad vivio sus últimos días bajo arresto domiciliario en su villa de las afueras de Florencia.
La originalidad de Galileo como científico reside en su método de análisis. Primero, reduce el problema a un simple conjunto de relaciones basadas en experiencias de cada dia, lógica y sentido común. Luego los analiza y resuelve con formulaciones matemáticas simples.
Los métodos con los que él aplica esta técnica al análisis del movimiento abrieron el camino a la Matemática moderna y a la Física experimental. Isaac Newton usó una de las formulaciones matemáticas de Galileo, la Ley de Inercia, para fundamentar su Primera Ley del Movimiento.
Galileo murió en 1642, el año de nacimiento de Newton.
La revolución científica del Renacimiento tuvo su arranque en el heliocentrismo de Copérnico y su culminación, un siglo después, en la mecánica de Newton. Su más eximio representante, sin embargo, fue el científico italiano Galileo Galilei. En el campo de la física, Galileo formuló las primeras leyes sobre el movimiento; en el de la astronomía, confirmó la teoría copernicana con sus observaciones telescópicas. Pero ninguna de estas valiosas aportaciones tendría tan trascendentales consecuencias como la introducción de la metodología experimental, logro que le ha valido la consideración de padre de la ciencia moderna.
Galileo Galilei
Por otra parte, el proceso inquisitorial a que fue sometido Galileo por defender el heliocentrismo acabaría elevando su figura a la condición de símbolo: en el craso error cometido por las autoridades eclesiásticas se ha querido ver la ruptura definitiva entre ciencia y religión y, pese al desenlace del proceso, el triunfo de la razón sobre el oscurantismo medieval. De forma análoga, la célebre frase que se le atribuye tras la forzosa retractación (
Eppur si muove
, Y sin embargo, la Tierra se mueve ) se ha convertido en el emblema del poder incontenible de la verdad frente a cualquier forma de dogmatismo establecido.
Galileo Galilei nació en Pisa el 15 de febrero de 1564. Lo poco que, a través de algunas cartas, se conoce de su madre, Giulia Ammannati di Pescia, no compone de ella una figura demasiado halagüeña. Su padre, Vincenzo Galilei, era florentino y procedía de una familia que tiempo atrás había sido ilustre; músico de vocación, las dificultades económicas lo habían obligado a dedicarse al comercio, profesión que lo llevó a instalarse en Pisa. Hombre de amplia cultura humanista, fue un intérprete consumado y un compositor y teórico de la música; sus obras sobre teoría musical gozaron de una cierta fama en la época.
De él hubo de heredar Galileo no sólo el gusto por la música (tocaba el laúd), sino también el carácter independiente y el espíritu combativo, y hasta puede que el desprecio por la confianza ciega en la autoridad y el gusto por combinar la teoría con la práctica. Galileo fue el primogénito de siete hermanos de los que tres (Virginia, Michelangelo y Livia) acabarían contribuyendo, con el tiempo, a incrementar sus problemas económicos. En 1574 la familia se trasladó a Florencia, y Galileo fue enviado un tiempo al monasterio de Santa Maria di Vallombrosa, como alumno o quizá como novicio.
Juventud académica
En 1581 Galileo ingresó en la Universidad de Pisa, donde se matriculó como estudiante de medicina por voluntad de su padre. Cuatro años más tarde, sin embargo, abandonó la universidad sin haber obtenido ningún título, aunque con un buen conocimiento de Aristóteles. Entretanto, se había producido un hecho determinante en su vida: su iniciación en las matemáticas (al margen de sus estudios universitarios) y la consiguiente pérdida de interés por su carrera como médico.
De vuelta en Florencia en 1585, Galileo pasó unos años dedicado al estudio de las matemáticas, aunque interesado también por la filosofía y la literatura, en la que mostraba sus preferencias por
Ariosto
frente a
Tasso
; de esa época data su primer trabajo sobre el baricentro de los cuerpos (que luego recuperaría, en 1638, como apéndice de la que habría de ser su obra científica principal) y la invención de una balanza hidrostática para la determinación de pesos específicos, dos contribuciones situadas en la línea de
Arquímedes
, a quien Galileo no dudaría en calificar de «sobrehumano».
Tras dar algunas clases particulares de matemáticas en Florencia y en Siena, trató de obtener un empleo regular en las universidades de Bolonia, Padua y en la propia Florencia. En 1589 consiguió por fin una plaza en el Estudio de Pisa, donde su descontento por el paupérrimo sueldo percibido no pudo menos que ponerse de manifiesto en un poema satírico contra la vestimenta académica. En Pisa compuso Galileo un texto sobre el movimiento que mantuvo inédito, en el cual, dentro aún del marco de la mecánica medieval, criticó las explicaciones aristotélicas de la caída de los cuerpos y del movimiento de los proyectiles.
El método experimental
En continuidad con esa crítica, una cierta tradición historiográfica ha forjado la anécdota (hoy generalmente considerada como inverosímil) de Galileo refutando materialmente a Aristóteles mediante el procedimiento de lanzar distintos pesos desde lo alto del Campanile de Pisa, ante las miradas contrariadas de los peripatéticos. Casi dos mil años antes,
Aristóteles
había afirmado que los cuerpos más pesados caen más deprisa; según esta leyenda, Galileo habría demostrado la falsedad de este concepto con el simple procedimiento de dejar caer simultáneamente cuerpos de distinto peso desde lo alto de la torre y constatar que todos llegaban al suelo al mismo tiempo.
Recreación del plano inclinado de Galileo (Museo Galileo, Florencia)
De ser cierto, podría fecharse en el episodio de la torre de Pisa el nacimiento de la metodología científica moderna. Y es que, en tiempos de Galileo, la ciencia era fundamentalmente especulativa. Las ideas y teorías de los grandes sabios de la Antigüedad y de los padres de la Iglesia, así como cualquier concepto mencionado en las Sagradas Escrituras, eran venerados como verdades indudables e inmutables a las que podían añadirse poco más que glosas y comentarios, o abstractas especulaciones que no alteraban su sustancia. Aristóteles, por ejemplo, había distinguido entre movimientos naturales (las piedras caen al suelo porque es su lugar natural, y el humo, por ser caliente, asciende hacia el Sol) y violentos (como el de una flecha lanzada al cielo, que no es su lugar natural); los estudiosos de los tiempos de Galileo se dedicaban a razonar en torno a clasificaciones tan estériles como ésta, buscando un inútil refinamiento conceptual.
En lugar de ello, Galileo partía de la observación de los hechos, sometiéndolos a condiciones controladas y mesurables en experimentos. Probablemente es falso que dejase caer pesos desde la torre de Pisa; pero es del todo cierto que construyó un plano inclinado de seis metros de largo (alisado para reducir la fricción) y un reloj de agua con el que midió la velocidad de descenso de las bolas. De la observación surgían hipótesis que habían de corroborarse en nuevos experimentos y formularse matemáticamente como leyes universalmente válidas, pues, según un célebre concepto suyo, «el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático». Con este modo de proceder, hoy natural y en aquel tiempo nuevo y escandaloso (por cuestionar ideas universalmente admitidas y la autoridad de los sabios y doctores), Galileo inauguraba la revolución metodológica que le ha valido el título de «padre de la ciencia moderna».
Los años fecundos en Padua (1592-1610)
La muerte de su padre en 1591 significó para Galileo la obligación de responsabilizarse de su familia y atender a la dote de su hermana Virginia. Comenzaron así una serie de dificultades económicas que no harían más que agravarse en los años siguientes; en 1601 hubo de proveer a la dote de su hermana Livia sin la colaboración de su hermano Michelangelo, quien había marchado a Polonia con dinero que Galileo le había prestado y que nunca le devolvió (más tarde, Michelangelo se estableció en Alemania gracias de nuevo a la ayuda de su hermano, y envió luego a vivir con él a toda su familia).
La necesidad de dinero en esa época se vio aumentada por el nacimiento de los tres hijos del propio Galileo: Virginia (1600), Livia (1601) y Vincenzo (1606), habidos de su unión con Marina Gamba, que duró de 1599 a 1610 y con quien no llegó a casarse. Todo ello hizo insuficiente la pequeña mejora conseguida por Galileo en su remuneración al ser elegido, en 1592, para la cátedra de matemáticas de la Universidad de Padua por las autoridades venecianas que la regentaban. Hubo de recurrir a las clases particulares, a los anticipos e incluso a los préstamos. Pese a todo, la estancia de Galileo en Padua, que se prolongó hasta 1610, constituyó el período más creativo, intenso y hasta feliz de su vida.
Galileo Galilei (detalle de un retrato de Domenico Tintoretto, c. 1606)
En Padua tuvo ocasión Galileo de ocuparse de cuestiones técnicas como la arquitectura militar, la castrametación, la topografía y otros temas afines de los que trató en sus clases particulares. De entonces datan también diversas invenciones, como la de una máquina para elevar agua, un termoscopio y un procedimiento mecánico de cálculo que expuso en su primera obra impresa:
Operaciones del compás geométrico y militar
(1606). Diseñado en un principio para resolver un problema práctico de artillería, el instrumento no tardó en ser perfeccionado por Galileo, que amplió su uso en la solución de muchos otros problemas. La utilidad del dispositivo, en un momento en que no se habían introducido todavía los logaritmos, le permitió obtener algunos ingresos mediante su fabricación y comercialización.
En 1602 Galileo reemprendió sus estudios sobre el movimiento, ocupándose del isocronismo del péndulo y del desplazamiento a lo largo de un plano inclinado, con el objeto de establecer cuál era la ley de caída de los graves. Fue entonces, y hasta 1609, cuando desarrolló las ideas que treinta años más tarde constituirían el núcleo de sus
Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias
(1638), obra que compendia su espléndida contribución a la física.
Los descubrimientos astronómicos
En julio de 1609, de visita en Venecia (para solicitar un aumento de sueldo), Galileo tuvo noticia de un nuevo instrumento óptico que un holandés había presentado al príncipe Mauricio de Nassau; se trataba del anteojo, cuya importancia práctica captó Galileo inmediatamente, dedicando sus esfuerzos a mejorarlo hasta hacer de él un verdadero telescopio. Aunque declaró haber conseguido perfeccionar el aparato merced a consideraciones teóricas sobre los principios ópticos que eran su fundamento, lo más probable es que lo hiciera mediante sucesivas tentativas prácticas que, a lo sumo, se apoyaron en algunos razonamientos muy sumarios.
Galileo muestra el telescopio al dux de Venecia (fresco de Giuseppe Bertini)
Sea como fuere, su mérito innegable residió en que fue el primero que acertó en extraer del instrumento un provecho científico decisivo. Entre diciembre de 1609 y enero de 1610, Galileo realizó con su telescopio las primeras observaciones de la Luna, interpretando lo que veía como prueba de la existencia en nuestro satélite de montañas y cráteres que demostraban su comunidad de naturaleza con la Tierra; las tesis aristotélicas tradicionales acerca de la perfección del mundo celeste, que exigían la completa esfericidad de los astros, quedaban puestas en entredicho.
El descubrimiento de cuatro satélites de Júpiter contradecía, por su parte, el principio de que la Tierra tuviera que ser el centro de todos los movimientos que se produjeran en el cielo. A finales de 1610, Galileo observó que Venus presentaba fases semejantes a las lunares, hecho que interpretó como una confirmación empírica al sistema heliocéntrico de
Copérnico
, ya que éste, y no el geocéntrico de
Tolomeo
, estaba en condiciones de proporcionar una explicación para el fenómeno.
Ansioso de dar a conocer sus descubrimientos, Galileo redactó a toda prisa un breve texto que se publicó en marzo de 1610 y que no tardó en hacerle famoso en toda Europa:
El mensajero sideral
. Su título original,
Sidereus Nuncius
, significa el nuncio sideral o el mensajero de los astros , aunque también admite la traducción el mensaje sideral . Éste último es el sentido que Galileo, años más tarde, dijo haber tenido en mente cuando se le criticó la arrogancia de atribuirse la condición de embajador celestial. Elogios en italiano y en dialecto veneciano celebraron la obra.
Tommaso Campanella
escribía desde su cárcel de Nápoles: «Después de tu
Nuncio
, oh Galileo, debe renovarse toda la ciencia».
Kepler
, desconfiado al principio, comprendió después todas las ventajas que se derivaban de usar un buen telescopio, y también se entusiasmó ante las maravillosas novedades.
El libro estaba dedicado al gran duque de Toscana Cosme II de Médicis y, en su honor, los satélites de Júpiter recibían allí el nombre de «planetas Mediceos». Con ello se aseguró Galileo su nombramiento como matemático y filósofo de la corte toscana y la posibilidad de regresar a Florencia, por la que venía luchando desde hacía ya varios años. El empleo incluía una cátedra honoraria en Pisa, sin obligaciones docentes, con lo que se cumplía una esperanza largamente abrigada y que le hizo preferir un monarca absoluto a una república como la veneciana, ya que, como él mismo escribió, «es imposible obtener ningún pago de una república, por espléndida y generosa que pueda ser, que no comporte alguna obligación; ya que, para conseguir algo de lo público, hay que satisfacer al público».
No obstante, aceptar estas prebendas no era una decisión exenta de riesgos, pues Galileo sabía bien que el poder de la Inquisición, escaso en la República de Venecia, era notoriamente superior en su patria toscana. Ya en diversas cartas había dejado constancia inequívoca de que su revisión de la estructura general del firmamento lo habían llevado a las mismas conclusiones que a Copérnico y a rechazar frontalmente el sistema de Tolomeo, o sea a preconizar el heliocentrismo frente al geocentrismo vigente. Desgraciadamente, por esas mismas fechas tales ideas interesaban igualmente a los inquisidores, pero éstos abogaban por la solución contraria y comenzaban a hallar a Copérnico sospechoso de herejía.
La batalla del copernicanismo
En septiembre de 1610, Galileo se estableció en Florencia, donde, salvo breves estancias en otras ciudades italianas, había de transcurrir la última etapa de su vida. En 1611 un jesuita alemán, Christof Scheiner, publicó bajo seudónimo un libro acerca de las manchas solares que había descubierto en sus observaciones. Por las mismas fechas Galileo, que ya las había observado con anterioridad, las hizo ver a diversos personajes durante su estancia en Roma, con ocasión de un viaje que se calificó de triunfal y que sirvió, entre otras cosas, para que Federico Cesi le hiciera miembro de la Accademia dei Lincei, que el propio Cesi había fundado en 1603 y que fue la primera sociedad científica de una importancia perdurable.
Galileo Galilei (retrato de Justus Sustermans, 1636)
Bajo sus auspicios se publicó en 1613 la
Historia y demostraciones sobre las manchas solares y sus accidentes
, donde Galileo salía al paso de la interpretación de Scheiner, quien pretendía que las manchas eran un fenómeno extrasolar («estrellas» próximas al Sol que se interponían entre éste y la Tierra). El texto desencadenó una polémica acerca de la prioridad en el descubrimiento que se prolongó durante años e hizo del jesuita uno de los más encarnizados enemigos de Galileo, lo cual no dejaría de tener consecuencias en el proceso que había de seguirle la Inquisición. Por lo demás, fue allí donde, por primera y única vez, Galileo dio a la imprenta una prueba inequívoca de su adhesión a la astronomía copernicana, que ya había comunicado en una carta a Kepler en 1597.
Ante los ataques de sus adversarios académicos y las primeras muestras de que sus opiniones podían tener consecuencias conflictivas con la autoridad eclesiástica, la postura adoptada por Galileo fue la de defender (en diversos escritos entre los que destaca la
Carta a la señora Cristina de Lorena, gran duquesa de Toscana
, 1615) que, aun admitiendo que no podía existir ninguna contradicción entre las Sagradas Escrituras y la ciencia, era preciso establecer la absoluta independencia entre la fe católica y los hechos científicos. Ahora bien, como hizo notar el cardenal
Roberto Belarmino
, no podía decirse que se dispusiera de una prueba científica concluyente en favor del movimiento de la Tierra, el cual, por otra parte, estaba en contradicción con las enseñanzas bíblicas; en consecuencia, no cabía sino entender el sistema copernicano como hipotético.
Galileo ante la Inquisición
En 1616 Galileo fue reclamado por primera vez en Roma para responder a las acusaciones esgrimidas contra él, batalla a la que se aprestó sin temor alguno, presumiendo una resolución favorable de la Iglesia. El astrónomo fue en un primer momento recibido con grandes muestras de respeto en la ciudad; pero, a medida que el debate se desarrollaba, fue quedando claro que los inquisidores no darían su brazo a torcer ni seguirían de buen grado las brillantes argumentaciones del pisano. Muy al contrario, este episodio pareció convencerles definitivamente de la urgencia de incluir la obra de Copérnico en el Índice de obras proscritas: el 23 de febrero de 1616 el Santo Oficio condenó al sistema copernicano como «falso y opuesto a las Sagradas Escrituras», y Galileo recibió la admonición de no enseñar públicamente las teorías de Copérnico.
Consciente de que no poseía la prueba que Belarmino reclamaba, por más que sus descubrimientos astronómicos no le dejaran lugar a dudas sobre la verdad del copernicanismo, Galileo se refugió durante unos años en Florencia en el cálculo de unas tablas de los movimientos de los satélites de Júpiter, con el objeto de establecer un nuevo método para el cálculo de las longitudes en alta mar, método que trató en vano de vender al gobierno español y al holandés.
En 1618 se vio envuelto en una nueva polémica con otro jesuita, Orazio Grassi, a propósito de la naturaleza de los cometas y la inalterabilidad del cielo. Tal controversia dio como resultado un texto,
El ensayador
(1623), rico en reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y el método científico, que contiene su famosa idea de que «el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático». La obra, editada por la Accademia dei Lincei, venía dedicada por ésta al nuevo papa
Urbano VIII
, es decir, al cardenal Maffeo Barberini, cuya elección como pontífice llenó de júbilo al mundo culto en general, y en particular a Galileo, a quien el cardenal había ya mostrado su afecto.
Primera edición del
Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo
(1632)
La nueva situación animó a Galileo a redactar la gran obra de exposición de la cosmología copernicana que había ya anunciado muchos años antes: el
Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo
(1632); en ella, los puntos de vista aristotélicos defendidos por Simplicio se confrontaban con los de la nueva astronomía abogados por Salviati, en forma de diálogo moderado por la
bona mens
de Sagredo, que deseaba formarse un juicio exacto de los términos precisos en los que se desenvolvía la controversia.
La obra fracasó en su intento de estar a la altura de las exigencias expresadas por Belarmino, ya que aportaba, como prueba del movimiento de la Tierra, una explicación falsa de las mareas, y aunque fingía mediante el recurso al diálogo adoptar un punto de vista aparentemente neutral, la inferioridad de Simplicio ante Salviati (y por tanto del sistema tolemaico frente al copernicano) era tan manifiesta que el Santo Oficio no dudó en abrirle un proceso a Galileo, pese a que éste había conseguido un
imprimatur
para publicar el libro en 1632.
La sentencia definitiva
Interpretando la publicación del
Diálogo
como un acto de desacato a la prohibición de divulgar el copernicanismo, sus inveterados enemigos lo reclamaron de nuevo en Roma, ahora en términos menos diplomáticos, para que respondiera de sus ideas ante el Santo Oficio en un proceso que se inició el 12 de abril de 1633. El anciano y sabio Galileo, a sus casi setenta años de edad, se vio sometido a un humillante y fatigoso interrogatorio que duró veinte días, enfrentado inútilmente a unos inquisidores que de manera cerril, ensañada y sin posible apelación calificaban su libro de «execrable y más pernicioso para la Iglesia que los escritos de Lutero y Calvino».
Galileo ante el Santo Oficio
(Óleo de Robert-Fleury)
Encontrado culpable pese a la renuncia de Galileo a defenderse y a su retractación formal, fue obligado a pronunciar de rodillas la abjuración de su doctrina y condenado a prisión perpetua. El
Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo
ingresó en el Índice de libros prohibidos y no salió de él hasta 1728. Según una piadosa tradición, tan conocida como dudosa, el orgullo y la terquedad del astrónomo lo llevaron, tras su vejatoria renuncia a creer en lo que creía, a golpear enérgicamente con el pie en el suelo y a proferir delante de sus perseguidores: «¡Y sin embargo se mueve!» (
Eppur si muove
, refiriéndose a la Tierra). No obstante, muchos de sus correligionarios no le perdonaron la cobardía de su abjuración, actitud que amargó los últimos años de su vida, junto con el ostracismo al que se vio abocado de forma injusta.
La pena fue suavizada al permitírsele que la cumpliera en su quinta de Arcetri, cercana al convento donde en 1616 y con el nombre de sor Maria Celeste había ingresado su hija más querida, Virginia, que falleció en 1634. En su retiro, donde a la aflicción moral se sumaron las del artritismo y la ceguera, Galileo consiguió completar la última y más importante de sus obras:
Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias
, publicada en Leiden por Luis Elzevir en 1638.
En ella, partiendo de la discusión sobre la estructura y la resistencia de los materiales, Galileo sentó las bases físicas y matemáticas para un análisis del movimiento que le permitió demostrar las leyes de caída de los graves en el vacío y elaborar una teoría completa del disparo de proyectiles. La obra estaba destinada a convertirse en la piedra angular de la ciencia de la mecánica construida por los científicos de la siguiente generación, cuyos esfuerzos culminarían en el establecimiento de las leyes de la dinámica (
leyes de Newton
) por obra del genial fundador de la física clásica,
Isaac Newton
. En la madrugada del 8 al 9 de enero de 1642, Galileo falleció en Arcetri confortado por dos de sus discípulos, Vincenzo Viviani y
Evangelista Torricelli
, a los cuales se les había permitido convivir con él los últimos años.
Casi trescientos años después, en 1939, el dramaturgo alemán
Bertold Brecht
escribió una pieza teatral basada en la vida del astrónomo pisano en la que se discurre sobre la interrelación de la ciencia, la política y la revolución social. Aunque en ella Galileo termina diciendo «Yo traicioné mi profesión», el célebre dramaturgo opina, cargado de melancólica razón, que «desgraciada es la tierra que necesita héroes». En 1992, exactamente tres siglos y medio después del fallecimiento de Galileo, la comisión papal a la que
Juan Pablo II
había encargado la revisión del proceso inquisitorial reconoció el error cometido por la Iglesia católica.
Cómo citar este artículo:
Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004).
. En
Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea
. Barcelona (España). Recuperado de
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«Hitler bei Hindenburg»
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Bundeskanzler- Willy- Brandt- Stiftung
(en alemán)
. 2005. Archivado desde
el original
el 12 de abril de 2008
. Consultado el 16 de marzo de 2008
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Stackelberg, Roderick:
Hitler s Germany: origins, interpretations, legacies
. Routledge 1999, p. 103.
ISBN 0-415-20114-4
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Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, vigilada por el Comité para la Eliminación de Discriminación Racial.
↑
Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas.
CRC-OP-AC: Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación en los conflictos armados.
CRC-OP-SC: Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la
pornografía
.
El padre del método científico fue obligado a retractarse de sus ideas condenado por la Inquisición
Galileo Galilei demostrando sus nuevas teorías astronómicas en la universidad de Padua Museo Nacional de Arte, Mexico
Gettyimages
Redacción
Tal día como hoy pero de 1642
murió
Galileo Galilei
. Comenzó sus estudios en medicina, estudios que no logró concluir y acabó por cursar matemáticas, aunque se interesó la física, la astronomía, la ingeniería y también por las artes.
Su legado a la
ciencia
supuso un antes y un después, de hecho se le considera el padre de la ciencia moderna. El matemático introdujo el
método científico
que establece que para establecer
nuevos conocimientos
hay que emplear la observación, experimentación y establecimiento de hipótesis. Rompió así con la idea de que todo el conocimiento se obtenía por medio de la reflexión.
Tanto apostaba por la
experimentación
que, según cuenta la leyenda, Galilei se subió a la torre de Pisa para demostrar que la aceleración de la gravedad no dependía de la masa del cuerpo que caía. De ahí que una pluma y una bola de hierro deberían tocar el suelo a la vez tras ser lanzados de la misma altura.
Galileo Galilei
Galileo galilei
Esta incredulidad que genera tal afirmación también ocurría en tiempos del astrónomo, que cogió dos bolas de distinto peso y desde lo alto de la torre las soltó a su suerte. Ambas se supone que colisionaron contra el pavimento de manera simultánea.
Leyenda o no, sentó las bases de una nueva física y rompió con la física aristotélica del momento, defensora de la diferente aceleración en función de la masa del objeto.
También por estas fechas pero en 1610, Galileo observó los tres primeros satélites de Júpiter y los más grandes: los satélites galileanos. En un principio pensó que eran estrellas, pero llegó a la conclusión de que en realidad eran satélites naturales del planeta.
Los satélites Ío y Europa sobre Júpiter
Universal History Archive / Getty
El astrónomo los nombró como Júpiter I, II, III y IV según su cercanía al planeta. En la actualidad se conocen como Ío, Europa,
Gamínedes
y Calisto. Sería el principio de la teoría heliocéntrica de Galilei todo ello gracias a la invención del telescopio con el que también observó otros eventos como las manchas solares.También sería el encargado de nombrar a las
auroras boreales
.
Sus observaciones fueron claves para demostrar que el Sol ocupa el centro del Sistema Solar y no la Tierra, como se creía hasta entonces. Así pues, los conocimientos de Galilei le llevaron a defender el heliocentrismo de Copérnico y a enfrentarse a Aristóteles.
A la Iglesia no le hizo gracia esa idea, pues iba en contra de la concepción de que el ser humano y por tanto la Tierra son el centro del universo, y fue condenado por herejía. Uno de los detonantes del largo proceso recayó en la
carta que escribió el astrónomo
en 1613 al matemático Benedetto Castelli en la que ponía en duda ciertos pasajes de la Biblia considerando que no se debían interpretar literalmente.
Parte de la carta que Galileo Galilei habría escrito exponiendo sus argumentos contra la doctrina de la Iglesia de que el Sol orbita alrededor de la Tierra.
Royal Society
Aunque Galileo acusó al Vaticano de haber manipulado las palabras de aquella misiva a Castelli, el 22 de junio de 1633 la Inquisición le obligó a confesar en público lo erróneo de sus ideas . Si bien aceptó y se libró de la muerte, se dice que al marchar susurró por lo bajo: “
Eppur si muove
” (”y, sin embargo, se mueve”).
A pesar de abjurar, entró en la cárcel y acabó por pasar sus últimos días bajo arresto domiciliario hasta su muerte en 1642. Tuvieron que pasar más de 350 años tras su muerte para que en 1992 el papa Juan Pablo II rehabilitara a Galileo y pidiera perdón por la condena de la Inquisición.
GALILEO GALILEI (1564-1642)
Galileo Galilei
nació en Pisa (Italia), el 15 de Febrero de 1564. Galileo fue el pionero del método científico experimental y el primero en utilizar un telescopio refrector, con el que hizo importantes descubrimientos astronómicos.
En 1604, Galileo supo de la invención del telescopio en Holanda, y propuso una mejora del modelo, con el que realizó una serie de descubrimientos tales como las lunas del planeta Jupiter y las fases de Venus, similares a las observadas en la Luna.
Como profesor de Astronomía de la Universidad de Pisa, Galileo impartió la teoría aceptada hasta entonces, en la que el Sol y todos los planetas giraban alrededor de la Tierra. Mas tarde, desde la Universidad de Padua, expuso una nueva teoría propuesta por Nicolas Copernico, en la que la Tierra y todos los planetas giraban alrededor del Sol. Las observaciones realizadas por Galileo con su nuevo telescopio lo convencieron de la certeza de la teoria heliocéntrica de Copernico.
El apoyo de la teoría heliocéntrica por parte de Galileo le supuso un verdadero problema con la Iglesia Católica Romana. En 1633, la Inquisición lo acusó de hereje y lo obligó a retractarse públicamente de su apoyo a Copernico. Fue condenado a cadena perpetua, pero dada su avanzada edad vivio sus últimos días bajo arresto domiciliario en su villa de las afueras de Florencia.
La originalidad de Galileo como científico reside en su método de análisis. Primero, reduce el problema a un simple conjunto de relaciones basadas en experiencias de cada dia, lógica y sentido común. Luego los analiza y resuelve con formulaciones matemáticas simples.
Los métodos con los que él aplica esta técnica al análisis del movimiento abrieron el camino a la Matemática moderna y a la Física experimental. Isaac Newton usó una de las formulaciones matemáticas de Galileo, la Ley de Inercia, para fundamentar su Primera Ley del Movimiento.
Galileo murió en 1642, el año de nacimiento de Newton.
La revolución científica del Renacimiento tuvo su arranque en el heliocentrismo de Copérnico y su culminación, un siglo después, en la mecánica de Newton. Su más eximio representante, sin embargo, fue el científico italiano Galileo Galilei. En el campo de la física, Galileo formuló las primeras leyes sobre el movimiento; en el de la astronomía, confirmó la teoría copernicana con sus observaciones telescópicas. Pero ninguna de estas valiosas aportaciones tendría tan trascendentales consecuencias como la introducción de la metodología experimental, logro que le ha valido la consideración de padre de la ciencia moderna.
Galileo Galilei
Por otra parte, el proceso inquisitorial a que fue sometido Galileo por defender el heliocentrismo acabaría elevando su figura a la condición de símbolo: en el craso error cometido por las autoridades eclesiásticas se ha querido ver la ruptura definitiva entre ciencia y religión y, pese al desenlace del proceso, el triunfo de la razón sobre el oscurantismo medieval. De forma análoga, la célebre frase que se le atribuye tras la forzosa retractación (
Eppur si muove
, Y sin embargo, la Tierra se mueve ) se ha convertido en el emblema del poder incontenible de la verdad frente a cualquier forma de dogmatismo establecido.
Galileo Galilei nació en Pisa el 15 de febrero de 1564. Lo poco que, a través de algunas cartas, se conoce de su madre, Giulia Ammannati di Pescia, no compone de ella una figura demasiado halagüeña. Su padre, Vincenzo Galilei, era florentino y procedía de una familia que tiempo atrás había sido ilustre; músico de vocación, las dificultades económicas lo habían obligado a dedicarse al comercio, profesión que lo llevó a instalarse en Pisa. Hombre de amplia cultura humanista, fue un intérprete consumado y un compositor y teórico de la música; sus obras sobre teoría musical gozaron de una cierta fama en la época.
De él hubo de heredar Galileo no sólo el gusto por la música (tocaba el laúd), sino también el carácter independiente y el espíritu combativo, y hasta puede que el desprecio por la confianza ciega en la autoridad y el gusto por combinar la teoría con la práctica. Galileo fue el primogénito de siete hermanos de los que tres (Virginia, Michelangelo y Livia) acabarían contribuyendo, con el tiempo, a incrementar sus problemas económicos. En 1574 la familia se trasladó a Florencia, y Galileo fue enviado un tiempo al monasterio de Santa Maria di Vallombrosa, como alumno o quizá como novicio.
Juventud académica
En 1581 Galileo ingresó en la Universidad de Pisa, donde se matriculó como estudiante de medicina por voluntad de su padre. Cuatro años más tarde, sin embargo, abandonó la universidad sin haber obtenido ningún título, aunque con un buen conocimiento de Aristóteles. Entretanto, se había producido un hecho determinante en su vida: su iniciación en las matemáticas (al margen de sus estudios universitarios) y la consiguiente pérdida de interés por su carrera como médico.
De vuelta en Florencia en 1585, Galileo pasó unos años dedicado al estudio de las matemáticas, aunque interesado también por la filosofía y la literatura, en la que mostraba sus preferencias por
Ariosto
frente a
Tasso
; de esa época data su primer trabajo sobre el baricentro de los cuerpos (que luego recuperaría, en 1638, como apéndice de la que habría de ser su obra científica principal) y la invención de una balanza hidrostática para la determinación de pesos específicos, dos contribuciones situadas en la línea de
Arquímedes
, a quien Galileo no dudaría en calificar de «sobrehumano».
Tras dar algunas clases particulares de matemáticas en Florencia y en Siena, trató de obtener un empleo regular en las universidades de Bolonia, Padua y en la propia Florencia. En 1589 consiguió por fin una plaza en el Estudio de Pisa, donde su descontento por el paupérrimo sueldo percibido no pudo menos que ponerse de manifiesto en un poema satírico contra la vestimenta académica. En Pisa compuso Galileo un texto sobre el movimiento que mantuvo inédito, en el cual, dentro aún del marco de la mecánica medieval, criticó las explicaciones aristotélicas de la caída de los cuerpos y del movimiento de los proyectiles.
El método experimental
En continuidad con esa crítica, una cierta tradición historiográfica ha forjado la anécdota (hoy generalmente considerada como inverosímil) de Galileo refutando materialmente a Aristóteles mediante el procedimiento de lanzar distintos pesos desde lo alto del Campanile de Pisa, ante las miradas contrariadas de los peripatéticos. Casi dos mil años antes,
Aristóteles
había afirmado que los cuerpos más pesados caen más deprisa; según esta leyenda, Galileo habría demostrado la falsedad de este concepto con el simple procedimiento de dejar caer simultáneamente cuerpos de distinto peso desde lo alto de la torre y constatar que todos llegaban al suelo al mismo tiempo.
Recreación del plano inclinado de Galileo (Museo Galileo, Florencia)
De ser cierto, podría fecharse en el episodio de la torre de Pisa el nacimiento de la metodología científica moderna. Y es que, en tiempos de Galileo, la ciencia era fundamentalmente especulativa. Las ideas y teorías de los grandes sabios de la Antigüedad y de los padres de la Iglesia, así como cualquier concepto mencionado en las Sagradas Escrituras, eran venerados como verdades indudables e inmutables a las que podían añadirse poco más que glosas y comentarios, o abstractas especulaciones que no alteraban su sustancia. Aristóteles, por ejemplo, había distinguido entre movimientos naturales (las piedras caen al suelo porque es su lugar natural, y el humo, por ser caliente, asciende hacia el Sol) y violentos (como el de una flecha lanzada al cielo, que no es su lugar natural); los estudiosos de los tiempos de Galileo se dedicaban a razonar en torno a clasificaciones tan estériles como ésta, buscando un inútil refinamiento conceptual.
En lugar de ello, Galileo partía de la observación de los hechos, sometiéndolos a condiciones controladas y mesurables en experimentos. Probablemente es falso que dejase caer pesos desde la torre de Pisa; pero es del todo cierto que construyó un plano inclinado de seis metros de largo (alisado para reducir la fricción) y un reloj de agua con el que midió la velocidad de descenso de las bolas. De la observación surgían hipótesis que habían de corroborarse en nuevos experimentos y formularse matemáticamente como leyes universalmente válidas, pues, según un célebre concepto suyo, «el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático». Con este modo de proceder, hoy natural y en aquel tiempo nuevo y escandaloso (por cuestionar ideas universalmente admitidas y la autoridad de los sabios y doctores), Galileo inauguraba la revolución metodológica que le ha valido el título de «padre de la ciencia moderna».
Los años fecundos en Padua (1592-1610)
La muerte de su padre en 1591 significó para Galileo la obligación de responsabilizarse de su familia y atender a la dote de su hermana Virginia. Comenzaron así una serie de dificultades económicas que no harían más que agravarse en los años siguientes; en 1601 hubo de proveer a la dote de su hermana Livia sin la colaboración de su hermano Michelangelo, quien había marchado a Polonia con dinero que Galileo le había prestado y que nunca le devolvió (más tarde, Michelangelo se estableció en Alemania gracias de nuevo a la ayuda de su hermano, y envió luego a vivir con él a toda su familia).
La necesidad de dinero en esa época se vio aumentada por el nacimiento de los tres hijos del propio Galileo: Virginia (1600), Livia (1601) y Vincenzo (1606), habidos de su unión con Marina Gamba, que duró de 1599 a 1610 y con quien no llegó a casarse. Todo ello hizo insuficiente la pequeña mejora conseguida por Galileo en su remuneración al ser elegido, en 1592, para la cátedra de matemáticas de la Universidad de Padua por las autoridades venecianas que la regentaban. Hubo de recurrir a las clases particulares, a los anticipos e incluso a los préstamos. Pese a todo, la estancia de Galileo en Padua, que se prolongó hasta 1610, constituyó el período más creativo, intenso y hasta feliz de su vida.
Galileo Galilei (detalle de un retrato de Domenico Tintoretto, c. 1606)
En Padua tuvo ocasión Galileo de ocuparse de cuestiones técnicas como la arquitectura militar, la castrametación, la topografía y otros temas afines de los que trató en sus clases particulares. De entonces datan también diversas invenciones, como la de una máquina para elevar agua, un termoscopio y un procedimiento mecánico de cálculo que expuso en su primera obra impresa:
Operaciones del compás geométrico y militar
(1606). Diseñado en un principio para resolver un problema práctico de artillería, el instrumento no tardó en ser perfeccionado por Galileo, que amplió su uso en la solución de muchos otros problemas. La utilidad del dispositivo, en un momento en que no se habían introducido todavía los logaritmos, le permitió obtener algunos ingresos mediante su fabricación y comercialización.
En 1602 Galileo reemprendió sus estudios sobre el movimiento, ocupándose del isocronismo del péndulo y del desplazamiento a lo largo de un plano inclinado, con el objeto de establecer cuál era la ley de caída de los graves. Fue entonces, y hasta 1609, cuando desarrolló las ideas que treinta años más tarde constituirían el núcleo de sus
Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias
(1638), obra que compendia su espléndida contribución a la física.
Los descubrimientos astronómicos
En julio de 1609, de visita en Venecia (para solicitar un aumento de sueldo), Galileo tuvo noticia de un nuevo instrumento óptico que un holandés había presentado al príncipe Mauricio de Nassau; se trataba del anteojo, cuya importancia práctica captó Galileo inmediatamente, dedicando sus esfuerzos a mejorarlo hasta hacer de él un verdadero telescopio. Aunque declaró haber conseguido perfeccionar el aparato merced a consideraciones teóricas sobre los principios ópticos que eran su fundamento, lo más probable es que lo hiciera mediante sucesivas tentativas prácticas que, a lo sumo, se apoyaron en algunos razonamientos muy sumarios.
Galileo muestra el telescopio al dux de Venecia (fresco de Giuseppe Bertini)
Sea como fuere, su mérito innegable residió en que fue el primero que acertó en extraer del instrumento un provecho científico decisivo. Entre diciembre de 1609 y enero de 1610, Galileo realizó con su telescopio las primeras observaciones de la Luna, interpretando lo que veía como prueba de la existencia en nuestro satélite de montañas y cráteres que demostraban su comunidad de naturaleza con la Tierra; las tesis aristotélicas tradicionales acerca de la perfección del mundo celeste, que exigían la completa esfericidad de los astros, quedaban puestas en entredicho.
El descubrimiento de cuatro satélites de Júpiter contradecía, por su parte, el principio de que la Tierra tuviera que ser el centro de todos los movimientos que se produjeran en el cielo. A finales de 1610, Galileo observó que Venus presentaba fases semejantes a las lunares, hecho que interpretó como una confirmación empírica al sistema heliocéntrico de
Copérnico
, ya que éste, y no el geocéntrico de
Tolomeo
, estaba en condiciones de proporcionar una explicación para el fenómeno.
Ansioso de dar a conocer sus descubrimientos, Galileo redactó a toda prisa un breve texto que se publicó en marzo de 1610 y que no tardó en hacerle famoso en toda Europa:
El mensajero sideral
. Su título original,
Sidereus Nuncius
, significa el nuncio sideral o el mensajero de los astros , aunque también admite la traducción el mensaje sideral . Éste último es el sentido que Galileo, años más tarde, dijo haber tenido en mente cuando se le criticó la arrogancia de atribuirse la condición de embajador celestial. Elogios en italiano y en dialecto veneciano celebraron la obra.
Tommaso Campanella
escribía desde su cárcel de Nápoles: «Después de tu
Nuncio
, oh Galileo, debe renovarse toda la ciencia».
Kepler
, desconfiado al principio, comprendió después todas las ventajas que se derivaban de usar un buen telescopio, y también se entusiasmó ante las maravillosas novedades.
El libro estaba dedicado al gran duque de Toscana Cosme II de Médicis y, en su honor, los satélites de Júpiter recibían allí el nombre de «planetas Mediceos». Con ello se aseguró Galileo su nombramiento como matemático y filósofo de la corte toscana y la posibilidad de regresar a Florencia, por la que venía luchando desde hacía ya varios años. El empleo incluía una cátedra honoraria en Pisa, sin obligaciones docentes, con lo que se cumplía una esperanza largamente abrigada y que le hizo preferir un monarca absoluto a una república como la veneciana, ya que, como él mismo escribió, «es imposible obtener ningún pago de una república, por espléndida y generosa que pueda ser, que no comporte alguna obligación; ya que, para conseguir algo de lo público, hay que satisfacer al público».
No obstante, aceptar estas prebendas no era una decisión exenta de riesgos, pues Galileo sabía bien que el poder de la Inquisición, escaso en la República de Venecia, era notoriamente superior en su patria toscana. Ya en diversas cartas había dejado constancia inequívoca de que su revisión de la estructura general del firmamento lo habían llevado a las mismas conclusiones que a Copérnico y a rechazar frontalmente el sistema de Tolomeo, o sea a preconizar el heliocentrismo frente al geocentrismo vigente. Desgraciadamente, por esas mismas fechas tales ideas interesaban igualmente a los inquisidores, pero éstos abogaban por la solución contraria y comenzaban a hallar a Copérnico sospechoso de herejía.
La batalla del copernicanismo
En septiembre de 1610, Galileo se estableció en Florencia, donde, salvo breves estancias en otras ciudades italianas, había de transcurrir la última etapa de su vida. En 1611 un jesuita alemán, Christof Scheiner, publicó bajo seudónimo un libro acerca de las manchas solares que había descubierto en sus observaciones. Por las mismas fechas Galileo, que ya las había observado con anterioridad, las hizo ver a diversos personajes durante su estancia en Roma, con ocasión de un viaje que se calificó de triunfal y que sirvió, entre otras cosas, para que Federico Cesi le hiciera miembro de la Accademia dei Lincei, que el propio Cesi había fundado en 1603 y que fue la primera sociedad científica de una importancia perdurable.
Galileo Galilei (retrato de Justus Sustermans, 1636)
Bajo sus auspicios se publicó en 1613 la
Historia y demostraciones sobre las manchas solares y sus accidentes
, donde Galileo salía al paso de la interpretación de Scheiner, quien pretendía que las manchas eran un fenómeno extrasolar («estrellas» próximas al Sol que se interponían entre éste y la Tierra). El texto desencadenó una polémica acerca de la prioridad en el descubrimiento que se prolongó durante años e hizo del jesuita uno de los más encarnizados enemigos de Galileo, lo cual no dejaría de tener consecuencias en el proceso que había de seguirle la Inquisición. Por lo demás, fue allí donde, por primera y única vez, Galileo dio a la imprenta una prueba inequívoca de su adhesión a la astronomía copernicana, que ya había comunicado en una carta a Kepler en 1597.
Ante los ataques de sus adversarios académicos y las primeras muestras de que sus opiniones podían tener consecuencias conflictivas con la autoridad eclesiástica, la postura adoptada por Galileo fue la de defender (en diversos escritos entre los que destaca la
Carta a la señora Cristina de Lorena, gran duquesa de Toscana
, 1615) que, aun admitiendo que no podía existir ninguna contradicción entre las Sagradas Escrituras y la ciencia, era preciso establecer la absoluta independencia entre la fe católica y los hechos científicos. Ahora bien, como hizo notar el cardenal
Roberto Belarmino
, no podía decirse que se dispusiera de una prueba científica concluyente en favor del movimiento de la Tierra, el cual, por otra parte, estaba en contradicción con las enseñanzas bíblicas; en consecuencia, no cabía sino entender el sistema copernicano como hipotético.
Galileo ante la Inquisición
En 1616 Galileo fue reclamado por primera vez en Roma para responder a las acusaciones esgrimidas contra él, batalla a la que se aprestó sin temor alguno, presumiendo una resolución favorable de la Iglesia. El astrónomo fue en un primer momento recibido con grandes muestras de respeto en la ciudad; pero, a medida que el debate se desarrollaba, fue quedando claro que los inquisidores no darían su brazo a torcer ni seguirían de buen grado las brillantes argumentaciones del pisano. Muy al contrario, este episodio pareció convencerles definitivamente de la urgencia de incluir la obra de Copérnico en el Índice de obras proscritas: el 23 de febrero de 1616 el Santo Oficio condenó al sistema copernicano como «falso y opuesto a las Sagradas Escrituras», y Galileo recibió la admonición de no enseñar públicamente las teorías de Copérnico.
Consciente de que no poseía la prueba que Belarmino reclamaba, por más que sus descubrimientos astronómicos no le dejaran lugar a dudas sobre la verdad del copernicanismo, Galileo se refugió durante unos años en Florencia en el cálculo de unas tablas de los movimientos de los satélites de Júpiter, con el objeto de establecer un nuevo método para el cálculo de las longitudes en alta mar, método que trató en vano de vender al gobierno español y al holandés.
En 1618 se vio envuelto en una nueva polémica con otro jesuita, Orazio Grassi, a propósito de la naturaleza de los cometas y la inalterabilidad del cielo. Tal controversia dio como resultado un texto,
El ensayador
(1623), rico en reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y el método científico, que contiene su famosa idea de que «el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático». La obra, editada por la Accademia dei Lincei, venía dedicada por ésta al nuevo papa
Urbano VIII
, es decir, al cardenal Maffeo Barberini, cuya elección como pontífice llenó de júbilo al mundo culto en general, y en particular a Galileo, a quien el cardenal había ya mostrado su afecto.
Primera edición del
Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo
(1632)
La nueva situación animó a Galileo a redactar la gran obra de exposición de la cosmología copernicana que había ya anunciado muchos años antes: el
Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo
(1632); en ella, los puntos de vista aristotélicos defendidos por Simplicio se confrontaban con los de la nueva astronomía abogados por Salviati, en forma de diálogo moderado por la
bona mens
de Sagredo, que deseaba formarse un juicio exacto de los términos precisos en los que se desenvolvía la controversia.
La obra fracasó en su intento de estar a la altura de las exigencias expresadas por Belarmino, ya que aportaba, como prueba del movimiento de la Tierra, una explicación falsa de las mareas, y aunque fingía mediante el recurso al diálogo adoptar un punto de vista aparentemente neutral, la inferioridad de Simplicio ante Salviati (y por tanto del sistema tolemaico frente al copernicano) era tan manifiesta que el Santo Oficio no dudó en abrirle un proceso a Galileo, pese a que éste había conseguido un
imprimatur
para publicar el libro en 1632.
La sentencia definitiva
Interpretando la publicación del
Diálogo
como un acto de desacato a la prohibición de divulgar el copernicanismo, sus inveterados enemigos lo reclamaron de nuevo en Roma, ahora en términos menos diplomáticos, para que respondiera de sus ideas ante el Santo Oficio en un proceso que se inició el 12 de abril de 1633. El anciano y sabio Galileo, a sus casi setenta años de edad, se vio sometido a un humillante y fatigoso interrogatorio que duró veinte días, enfrentado inútilmente a unos inquisidores que de manera cerril, ensañada y sin posible apelación calificaban su libro de «execrable y más pernicioso para la Iglesia que los escritos de Lutero y Calvino».
Galileo ante el Santo Oficio
(Óleo de Robert-Fleury)
Encontrado culpable pese a la renuncia de Galileo a defenderse y a su retractación formal, fue obligado a pronunciar de rodillas la abjuración de su doctrina y condenado a prisión perpetua. El
Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo
ingresó en el Índice de libros prohibidos y no salió de él hasta 1728. Según una piadosa tradición, tan conocida como dudosa, el orgullo y la terquedad del astrónomo lo llevaron, tras su vejatoria renuncia a creer en lo que creía, a golpear enérgicamente con el pie en el suelo y a proferir delante de sus perseguidores: «¡Y sin embargo se mueve!» (
Eppur si muove
, refiriéndose a la Tierra). No obstante, muchos de sus correligionarios no le perdonaron la cobardía de su abjuración, actitud que amargó los últimos años de su vida, junto con el ostracismo al que se vio abocado de forma injusta.
La pena fue suavizada al permitírsele que la cumpliera en su quinta de Arcetri, cercana al convento donde en 1616 y con el nombre de sor Maria Celeste había ingresado su hija más querida, Virginia, que falleció en 1634. En su retiro, donde a la aflicción moral se sumaron las del artritismo y la ceguera, Galileo consiguió completar la última y más importante de sus obras:
Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias
, publicada en Leiden por Luis Elzevir en 1638.
En ella, partiendo de la discusión sobre la estructura y la resistencia de los materiales, Galileo sentó las bases físicas y matemáticas para un análisis del movimiento que le permitió demostrar las leyes de caída de los graves en el vacío y elaborar una teoría completa del disparo de proyectiles. La obra estaba destinada a convertirse en la piedra angular de la ciencia de la mecánica construida por los científicos de la siguiente generación, cuyos esfuerzos culminarían en el establecimiento de las leyes de la dinámica (
leyes de Newton
) por obra del genial fundador de la física clásica,
Isaac Newton
. En la madrugada del 8 al 9 de enero de 1642, Galileo falleció en Arcetri confortado por dos de sus discípulos, Vincenzo Viviani y
Evangelista Torricelli
, a los cuales se les había permitido convivir con él los últimos años.
Casi trescientos años después, en 1939, el dramaturgo alemán
Bertold Brecht
escribió una pieza teatral basada en la vida del astrónomo pisano en la que se discurre sobre la interrelación de la ciencia, la política y la revolución social. Aunque en ella Galileo termina diciendo «Yo traicioné mi profesión», el célebre dramaturgo opina, cargado de melancólica razón, que «desgraciada es la tierra que necesita héroes». En 1992, exactamente tres siglos y medio después del fallecimiento de Galileo, la comisión papal a la que
Juan Pablo II
había encargado la revisión del proceso inquisitorial reconoció el error cometido por la Iglesia católica.
Cómo citar este artículo:
Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004).
. En
Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea
. Barcelona (España). Recuperado de
el
18 de marzo de 2021.
Se cree que la
etnogénesis
de las tribus germánicas se produjo durante la
Edad de Bronce nórdica
o, como muy tarde, durante la
Edad de Hierro prerromana
. Desde el sur de
Escandinavia
y el norte de Alemania, las tribus comenzaron su expansión al sur, este y oeste en el siglo
i
a. C., entrando en contacto con las tribus
celtas
de la
Galia
, así como Irán, el Báltico y las tribus
eslavas
del este de Europa. Poco se conoce sobre la historia temprana de los pueblos germánicos, excepto lo que se sabe a través de sus interacciones con el Imperio romano y los registros de hallazgos arqueológicos.
22
Durante el gobierno del
emperador
Augusto
, los pueblos germánicos se familiarizaron con las tácticas de guerra romanas, manteniendo al mismo tiempo su identidad tribal. En el año 9 d. C., tres
legiones romanas
dirigidas por
Varo
fueron aniquiladas por los
queruscos
y su jefe
Arminio
en la
batalla del bosque de Teutoburgo
. Por lo tanto, la Alemania moderna, por lo que respecta al
Rin
y el
Danubio
, se mantuvo fuera del Imperio romano. En la época de
Tácito
, tribus germánicas se establecieron a lo largo del
Rin
y el
Danubio
, ocupando la mayor parte de la zona moderna de Alemania.
↑
Actualmente, el himno es la tercera estrofa del poema
Das Lied der Deutschen
(«La Canción de los Alemanes»). También es conocido como
Einigkeit und Recht und Freiheit
(«Unidad y Justicia y Libertad»).
Se cree que la
etnogénesis
de las tribus germánicas se produjo durante la
Edad de Bronce nórdica
o, como muy tarde, durante la
Edad de Hierro prerromana
. Desde el sur de
Escandinavia
y el norte de Alemania, las tribus comenzaron su expansión al sur, este y oeste en el siglo
i
a. C., entrando en contacto con las tribus
celtas
de la
Galia
, así como Irán, el Báltico y las tribus
eslavas
del este de Europa. Poco se conoce sobre la historia temprana de los pueblos germánicos, excepto lo que se sabe a través de sus interacciones con el Imperio romano y los registros de hallazgos arqueológicos.
22
Durante el gobierno del
emperador
Augusto
, los pueblos germánicos se familiarizaron con las tácticas de guerra romanas, manteniendo al mismo tiempo su identidad tribal. En el año 9 d. C., tres
legiones romanas
dirigidas por
Varo
fueron aniquiladas por los
queruscos
y su jefe
Arminio
en la
batalla del bosque de Teutoburgo
. Por lo tanto, la Alemania moderna, por lo que respecta al
Rin
y el
Danubio
, se mantuvo fuera del Imperio romano. En la época de
Tácito
, tribus germánicas se establecieron a lo largo del
Rin
y el
Danubio
, ocupando la mayor parte de la zona moderna de Alemania.
↑
Actualmente, el himno es la tercera estrofa del poema
Das Lied der Deutschen
(«La Canción de los Alemanes»). También es conocido como
Einigkeit und Recht und Freiheit
(«Unidad y Justicia y Libertad»).
El
universo
es la
totalidad
del
espacio
y del
tiempo
, de todas las formas de la
materia
, la
energía
, el impulso, las leyes y constantes físicas que las gobiernan. Sin embargo, el término también se utiliza en sentidos contextuales ligeramente diferentes y alude a conceptos como
cosmos
,
mundo
o
naturaleza
.
1
Su estudio, en las mayores escalas, es el objeto de la
cosmología
, disciplina basada en la
astronomía
y la
física
, en la cual se describen todos los aspectos de este universo con sus fenómenos.
Los experimentos sugieren que el universo se ha regido por las mismas leyes físicas, constantes a lo largo de su extensión e historia. Es
homogéneo
e
isotrópico
. La fuerza dominante en distancias cósmicas es la
gravedad
, y la
relatividad general
es actualmente la teoría más exacta para describirla. Las otras tres
fuerzas fundamentales
, y las partículas en las que actúan, son descritas por el
modelo estándar
.
El universo tiene por lo menos tres dimensiones de espacio y una de
tiempo
, aunque experimentalmente no se pueden descartar dimensiones adicionales. El
espacio-tiempo
parece estar conectado de forma sencilla, y el
espacio
tiene una
curvatura media
muy pequeña o incluso nula, de manera que la
geometría euclidiana
es, como norma general, exacta en todo el universo.
La teoría actualmente más aceptada sobre la formación del universo, fue teorizada por el canónigo belga
Lemaître
, a partir de las ecuaciones de
Albert Einstein
. Lemaitre concluyó (en oposición a lo que pensaba Einstein) que el universo no era estacionario, que el universo tenía un origen. Es el modelo del
Big Bang
, que describe la expansión del espacio-tiempo a partir de una
singularidad espaciotemporal
. El universo experimentó un rápido periodo de
inflación cósmica
que arrasó todas las irregularidades iniciales. A partir de entonces el universo se expandió y se convirtió en estable, más frío y menos denso. Las variaciones menores en la distribución de la masa dieron como resultado la segregación
fractal
en porciones, que se encuentran en el universo actual como cúmulos de galaxias.
Las observaciones astronómicas indican que el universo tiene una
edad
de 13 799±21 millones de años (entre 13 778 y 13 820 millones de años con un intervalo de confianza del 68%) y por lo menos 93 000 millones de
años luz
de extensión.
2
Debido a que, según la
teoría de la relatividad especial
, la
materia
no puede moverse a una
velocidad
superior a la
velocidad de la luz
, puede parecer paradójico que dos
objetos
del universo puedan haberse separado 93 000 millones de años luz en un tiempo de únicamente 13 000 millones de años; sin embargo, esta separación no entra en conflicto con la teoría de la
relatividad general
, ya que esta solo afecta al
movimiento
en el
espacio
, pero no al espacio mismo, que puede extenderse a un ritmo superior, no limitado por la velocidad de la luz. Por lo tanto, dos
galaxias
pueden separarse una de la otra más rápidamente que la velocidad de la luz si es el espacio entre ellas el que se dilata.
Observaciones recientes han demostrado que esta expansión se está
acelerando
, y que la mayor parte de la
materia
y la
energía
en el universo son las denominadas
materia oscura
y
energía oscura
; la materia ordinaria (bariónica) solo representaría algo más del 5 % del total.
3
Las mediciones sobre la distribución espacial y el desplazamiento hacia el rojo (
redshift
) de galaxias distantes, la
radiación cósmica de fondo de microondas
y los porcentajes relativos de los
elementos químicos
más ligeros apoyan la teoría de la expansión del espacio, y más en general, la teoría del Big Bang, que propone que el universo en sí se originó en un momento específico en el pasado.
En cuanto a su destino final, las pruebas actuales parecen apoyar las teorías de la expansión permanente del universo (
Big Freeze
o
Big Rip
, Gran Desgarro), que nos indica que la expansión misma del espacio provocará que llegará un punto en que los átomos mismos se separarán en partículas subatómicas. Otros futuros posibles que se barajaron, especulaban que la
materia oscura
podría ejercer la fuerza de gravedad suficiente para detener la expansión y hacer que toda la materia se comprima nuevamente; algo a lo que los científicos denominan el
Big Crunch
o la Gran Implosión, pero las últimas observaciones van en la dirección del gran desgarro.
Los cosmólogos
teóricos
y
astrofísicos
usan de manera diferente el término
universo
, designando bien el sistema completo o únicamente una parte de él.
4
A menudo se emplea el término
el universo
para designar la parte observable del espacio-tiempo o el espacio-tiempo entero.
Según el convenio de los cosmólogos, el término
universo
se refiere frecuentemente a la parte finita del
espacio-tiempo
que es directamente observable utilizando
telescopios
, otros detectores y métodos
físicos
, teóricos y empíricos para estudiar los componentes básicos del universo y sus interacciones. Los físicos cosmólogos asumen que la parte observable del espacio
comóvil
(también llamado nuestro universo) corresponde a una parte del espacio entero y normalmente no es el espacio entero.
En el caso del universo observable, este puede ser solo una mínima porción del universo existente y, por consiguiente, puede ser imposible saber realmente si el universo está siendo completamente observado. La mayoría de cosmólogos creen que el universo observable es una parte extremadamente pequeña del universo «entero» realmente existente y que es imposible ver todo el espacio
comóvil
. En la actualidad se desconoce si esto es correcto, ya que de acuerdo a los estudios de la
forma del universo
, es posible que el universo observable esté cerca de tener el mismo tamaño que todo el espacio. La pregunta sigue debatiéndose.
5
6
El "corrimiento al rojo" es un fenómeno observado por los astrónomos, que muestra una relación directa entre la distancia de un objeto remoto (como una galaxia) y la velocidad con la que este se aleja. Si esta expansión ha sido continua a lo largo de la vida del universo, entonces en el pasado estos objetos distantes que siguen alejándose tuvieron que estar una vez juntos. Esta idea da pie a la teoría del
Big Bang
; el modelo dominante en la cosmología actual.
Durante la era más temprana del
Big Bang
, se cree que el universo era un caliente y denso
plasma
. Según avanzaba la expansión, la temperatura decrecía hasta el punto en que se pudieron formar los átomos. En aquella época, la energía de fondo se desacopló de la materia y fue libre de viajar a través del espacio. La energía remanente continuó enfriándose al expandirse el universo y hoy forma el
fondo cósmico de microondas
. Esta radiación de fondo es remarcablemente uniforme en todas las direcciones, circunstancia que los cosmólogos han intentado explicar como reflejo de un periodo temprano de
inflación cósmica
después del
Big Bang
.
El examen de las pequeñas variaciones en el fondo de radiación de microondas proporciona información sobre la naturaleza del universo, incluyendo la edad y composición. La
edad del universo
desde el
Big Bang
, de acuerdo a la información actual proporcionada por el
WMAP
de la
NASA
, se estima en unos 13.700 millones de años, con un margen de error de un 1 % (137 millones de años). Otros métodos de estimación ofrecen diferentes rangos de edad, desde 11 000 millones a 20 000 millones.
Hasta hace poco, la primera centésima de segundo era más bien un misterio, impidiendo a los científicos describir exactamente cómo era el universo. Los nuevos experimentos en el
RHIC
, en el
Brookhaven National Laboratory
, han proporcionado a los físicos una luz en esta cortina de alta energía, de tal manera que pueden observar directamente los tipos de comportamiento que pueden haber tenido lugar en ese instante.
7
En estas energías, los
quarks
que componen los
protones
y los
neutrones
no estaban juntos, y una mezcla densa supercaliente de quarks y
gluones
, con algunos electrones, era todo lo que podía existir en los microsegundos anteriores a que se enfriaran lo suficiente para formar el tipo de partículas de materia que observamos hoy en día.
8
Los rápidos avances acerca de lo que pasó después de la existencia de la materia aportan mucha información sobre la formación de las galaxias. Se cree que las primeras galaxias eran débiles "
galaxias enanas
" que emitían tanta radiación que separarían los átomos gaseosos de sus electrones. Este gas, a su vez, se estaba calentando y expandiendo, y tenía la posibilidad de obtener la masa necesaria para formar las grandes galaxias que conocemos hoy.
9
10
El destino final del universo tiene diversos modelos que explican lo que sucederá en función de diversos parámetros y observaciones. De acuerdo con la
teoría general de la relatividad
, el destino final más probable dependerá del valor auténtico de la densidad de materia. En función de ese parámetro se barajan dos tipos de finales:
El
Big Crunch
(Gran Implosión) que sucederá si el universo tiene una densidad de materia por encima de la densidad crítica, al punto de que sea capaz de decelerar su expansión hasta detenerla y llegar a invertirla. Así, la materia recondensaría en una gran implosión guiada por la gravedad.
El
Big Rip
(Gran Desgarramiento) que sucederá si finalmente la densidad está por debajo de un valor crítico, los cúmulos de galaxias acabarían acercándose y formando grandes agujeros negros, del tipo que se supone existe en el centro de muchas galaxias. Esos agujeros negros pueden considerarse como un rasgado o desgarramiento del espacio-tiempo.
A partir de los años 1990 se comprobó que el universo parece tener una
expansión acelerada
, hecho que dentro de la relatividad general solo es explicable acudiendo a un mecanismo de tipo
constante cosmológica
. No se conoce si ese hecho puede dar lugar a un tercer tipo de final.
Si el universo es suficientemente denso, es posible que la
fuerza gravitatoria
de toda esa materia pueda finalmente detener la expansión inicial, de tal manera que el universo volvería a contraerse, las galaxias empezarían a retroceder, y con el tiempo colisionarían entre sí. La temperatura se elevaría, y el universo se precipitaría hacia un destino catastrófico en el que quedaría reducido nuevamente a un punto.
Algunos físicos han especulado que después se formaría otro universo, en cuyo caso se repetiría el proceso. A esta teoría se la conoce como la teoría del
universo oscilante
.
Hoy en día esta hipótesis parece incorrecta, pues a la luz de los últimos datos experimentales, el Universo se está expandiendo cada vez más rápidamente.
El
Gran Desgarramiento
o
Teoría de la Eterna Expansión
, en inglés
Big Rip
, es una
hipótesis
cosmológica sobre el
destino último del universo
. Este posible destino final del universo depende de la cantidad de
energía oscura
existente en el Universo. Si el universo contiene suficiente energía oscura, podría acabar en un desgarramiento de toda la
materia
.
El valor clave es
w
, la
razón
entre la presión de la energía oscura y su
densidad energética
. A
w
< -1, el universo acabaría por ser desgarrado. Primero, las
galaxias
se separarían entre sí, luego la gravedad sería demasiado débil para mantener integrada cada galaxia. Los
sistemas planetarios
perderían su cohesión gravitatoria. En los últimos minutos, se desbaratarán
estrellas
y
planetas
, y los
átomos
serán destruidos.
Los autores de esta hipótesis calculan que el fin del tiempo ocurriría aproximadamente 3,5×10
10
años después del Big Bang, es decir, dentro de 2,0×10
10
años.
Una modificación de esta teoría denominada
Big Freeze
, aunque poco aceptada
[
cita requerida
]
, normalmente afirma que el universo continuaría su expansión sin provocar un
Big Rip
.
Muy poco se conoce con certeza sobre el tamaño del universo. Puede tener una longitud de billones de años luz o incluso tener un tamaño infinito.
11
Un artículo de 2003
12
dice establecer una cota inferior de 24
gigaparsecs
(78 000 millones de años luz) para el tamaño del universo, pero no hay ninguna razón para creer que esta cota está de alguna manera muy ajustada
(Véase
forma del Universo
)
.
El universo
observable
(o
visible
), que consiste en toda la materia y energía que podría habernos afectado desde el
Big Bang
dada la limitación de la
velocidad de la luz
, es ciertamente finito. La
distancia comóvil
al extremo del universo visible ronda los 46.500 millones de años luz en todas las direcciones desde la Tierra. Así, el universo visible se puede considerar como una esfera perfecta con la Tierra en el centro, y un diámetro de unos 93 000 millones de años luz.
13
Hay que notar que muchas fuentes han publicado una amplia variedad de cifras incorrectas para el tamaño del universo visible: desde 13 700 hasta 180 000 millones de años luz.
(Véase
universo observable
)
.
En el Universo las distancias que separan los astros son tan grandes que, si las quisiéramos expresar en metros, tendríamos que utilizar cifras muy grandes. Debido a ello, se utiliza como unidad de longitud el
año luz
, que corresponde a la distancia que recorre la luz en un año.
Anteriormente, el modelo de universo más comúnmente aceptado era el propuesto por
Albert Einstein
en su
Relatividad General
, en la que propone un universo "finito pero ilimitado", es decir, que a pesar de tener un volumen medible no tiene límites, de forma análoga a la superficie de una esfera, que es medible pero ilimitada. Esto era propio de un universo esférico. Hoy, gracias a las últimas observaciones realizadas por el
WMAP
de la NASA, se sabe que tiene forma plana. Aunque no se descarta un posible universo plano cerrado sobre sí mismo. Estas observaciones sugieren que el universo es infinito.
Una pregunta importante abierta en cosmología es la forma del universo. Matemáticamente, ¿qué
3-variedad
representa mejor la parte espacial del universo?
Si el universo es espacialmente
plano
, se desconoce si las reglas de la
geometría Euclidiana
serán válidas a mayor escala. Actualmente muchos cosmólogos creen que el Universo observable está muy cerca de ser espacialmente plano, con arrugas locales donde los objetos masivos distorsionan el
espacio-tiempo
, de la misma forma que la superficie de un lago es casi plana. Esta opinión fue reforzada por los últimos datos del
WMAP
, mirando hacia las "oscilaciones acústicas" de las variaciones de temperatura en la radiación de fondo de microondas.
14
Por otra parte, se desconoce si el universo es
conexo
. El universo no tiene cotas espaciales de acuerdo al modelo estándar del Big Bang, pero sin embargo debe ser espacialmente finito (
compacto
). Esto se puede comprender utilizando una analogía en dos dimensiones: la superficie de una esfera no tiene límite, pero no tiene un área infinita. Es una superficie de dos dimensiones con curvatura constante en una tercera dimensión. La
3-esfera
es un equivalente en tres dimensiones en el que las tres dimensiones están constantemente curvadas en una cuarta.
Si el universo fuese compacto y sin cotas, sería posible, después de viajar una distancia suficiente, volver al punto de partida. Así, la luz de las estrellas y galaxias podría pasar a través del universo observable más de una vez. Si el universo fuese múltiplemente conexo y suficientemente pequeño (y de un tamaño apropiado, tal vez complejo) entonces posiblemente se podría ver una o varias veces alrededor de él en alguna (o todas) direcciones. Aunque esta posibilidad no ha sido descartada, los resultados de las últimas investigaciones de la
radiación de fondo de microondas
hacen que esto parezca improbable.
Históricamente se ha creído que el Universo es de color negro, pues es lo que observamos al momento de mirar al cielo en las noches despejadas. En 2002, sin embargo, los astrónomos
Karl Glazebrook
e
Ivan Baldry
afirmaron en un
artículo científico
que el universo en realidad es de un color que decidieron llamar
café con leche cósmico
.
15
16
Este estudio se basó en la medición del rango espectral de la luz proveniente de un gran volumen del Universo, sintetizando la información aportada por un total de más de 200.000
galaxias
.
Mientras que la estructura está considerablemente
fractalizada
a nivel local (ordenada en una jerarquía de racimo), en los órdenes más altos de distancia el universo es muy homogéneo. A estas escalas la densidad del universo es muy uniforme, y no hay una dirección preferida o significativamente asimétrica en el universo. Esta homogeneidad e
isotropía
es un requisito de la
Métrica de Friedman-Lemaître-Robertson-Walker
empleada en los modelos cosmológicos modernos.
17
La cuestión de la
anisotropía
en el universo primigenio fue significativamente contestada por el
WMAP
, que buscó fluctuaciones en la intensidad del fondo de microondas.
18
Las medidas de esta anisotropía han proporcionado información útil y restricciones sobre la evolución del Universo.
Hasta el límite de la potencia de observación de los instrumentos astronómicos, los objetos irradian y absorben la energía de acuerdo a las mismas
leyes físicas
a como lo hacen en nuestra propia galaxia.
19
Basándose en esto, se cree que las mismas leyes y constantes físicas son universalmente aplicables a través de todo el universo observable. No se ha encontrado ninguna prueba confirmada que muestre que las constantes físicas hayan variado desde el
Big Bang
.
20
El universo observable actual parece tener un espacio-tiempo geométricamente plano, conteniendo una
densidad
masa-energía equivalente a 9,9 × 10
−30
gramos por centímetro cúbico. Los constituyentes primarios parecen consistir en un 73 % de
energía oscura
, 23 % de
materia oscura
fría y un 4 % de átomos. Así, la densidad de los átomos equivaldría a un núcleo de
hidrógeno
sencillo por cada cuatro metros cúbicos de volumen.
21
La naturaleza exacta de la energía oscura y la materia oscura fría sigue siendo un misterio. Actualmente se especula con que el
neutrino
, (una partícula muy abundante en el universo), tenga, aunque mínima, una masa. De comprobarse este hecho, podría significar que la energía y la materia oscura no existen.
Durante las primeras fases del
Big Bang
, se cree que se formaron las mismas cantidades de materia y
antimateria
. Materia y antimateria deberían eliminarse mutuamente al entrar en contacto, por lo que la actual existencia de materia (y la ausencia de antimateria) supone una violación de la
simetría CP
(Véase
Violación CP
)
, por lo que puede ser que las partículas y las antipartículas no tengan propiedades exactamente iguales o simétricas,
22
o puede que simplemente las leyes físicas que rigen el universo favorezcan la supervivencia de la materia frente a la antimateria.
23
En este mismo sentido, también se ha sugerido que quizás la
materia oscura
sea la causante de la
bariogénesis
al interactuar de distinta forma con la materia que con la antimateria.
24
Antes de la formación de las primeras estrellas, la composición química del universo consistía primariamente en
hidrógeno
(75 % de la masa total), con una suma menor de
helio-4
(
4
He) (24 % de la masa total) y el resto de otros elementos.
25
Una pequeña porción de estos elementos estaba en la forma del
isótopo
deuterio
(²H),
helio-3
(³He) y
litio
(
7
Li).
26
La
materia interestelar
de las galaxias ha sido enriquecida sin cesar por
elementos
más pesados, generados por procesos de
fusión
en las estrellas, y diseminados como resultado de las explosiones de
supernovas
, los vientos estelares y la expulsión de la cubierta exterior de estrellas maduras.
27
El
Big Bang
dejó detrás un flujo de fondo de fotones y
neutrinos
. La temperatura de la radiación de fondo ha decrecido sin cesar con la expansión del universo y ahora fundamentalmente consiste en la energía de microondas equivalente a una temperatura de 2725
K
.
28
La densidad del fondo de neutrinos actual es de 150 por centímetro cúbico.
29
Según la física moderna, el Universo es un sistema cuántico aislado, un campo unificado de ondas que entra en decoherencia al tutor de la observación o medición. En tal virtud, en última instancia, el entorno del Universo sería no local y no determinista.
Los
cosmólogos teóricos
estudian modelos del conjunto espacio-tiempo que estén
conectados
, y buscan modelos que sean consistentes con los modelos físicos cosmológicos del espacio-tiempo en la escala del
universo observable
. Sin embargo, recientemente han tomado fuerza teorías que contemplan la posibilidad de
multiversos
o varios universos coexistiendo simultáneamente. Según la recientemente enunciada
Teoría de Multiexplosiones
se pretende dar explicación a este aspecto, poniendo en relieve una posible convivencia de universos en un mismo espacio.
30
Científicos del King s College de Londres lograron recrear las condiciones inmediatamente seguidas al Big Bang a través del conocimiento adquirido durante dos años de la
partícula de Higgs
y llegaron a la conclusión de que, posiblemente, el universo colapsó, hasta dejar de existir casi tan pronto cuando empezó,
31
lo que plantea la idea de que todo lo que vemos no existe y solo es el pasado de los astros.
32
A gran escala, el universo está formado por
galaxias
y agrupaciones de galaxias. Las galaxias son agrupaciones masivas de
estrellas
, y son las estructuras más grandes en las que se organiza la materia en el universo. A través del telescopio se manifiestan como manchas luminosas de diferentes formas. A la hora de clasificarlas, los científicos distinguen entre las galaxias del
Grupo Local
, compuesto por las treinta galaxias más cercanas y a las que está unida gravitacionalmente nuestra galaxia (la
Vía Láctea
), y todas las demás galaxias, a las que llaman "galaxias exteriores".
Las galaxias están distribuidas por todo el universo y presentan características muy diversas, tanto en lo que respecta a su configuración como a su antigüedad. Las más pequeñas abarcan alrededor de 3000 millones de estrellas, y las galaxias de mayor tamaño pueden llegar a abarcar más de un billón de astros. Estas últimas pueden tener un diámetro de 170 000 años luz, mientras que las primeras no suelen exceder de los 6000 años luz.
Además de estrellas y sus astros asociados (planetas, asteroides, etc...), las galaxias contienen también
materia interestelar
, constituida por polvo y gas en una proporción que varía entre el 1 y el 10 % de su masa.
Se estima que el universo puede estar constituido por unos 100 000 millones de galaxias, aunque estas cifras varían en función de los diferentes estudios.
La creciente potencia de los telescopios, que permite observaciones cada vez más detalladas de los distintos elementos del universo, ha hecho posible una clasificación de las galaxias por su forma. Se han establecido así cuatro tipos distintos: galaxias elípticas,lenticulares, espirales, espirales barradas e irregulares.
En forma de elipse o de esferoide, se caracterizan por carecer de una estructura interna definida y por presentar muy poca materia interestelar. Se consideran las más antiguas del universo, ya que sus estrellas son viejas y se encuentran en una fase muy avanzada de su evolución.
Las galaxias de este tipo fueron en su momento galaxias espirales, pero consumieron o perdieron gran parte de materia interestelar, por lo que hoy carecen de brazos espirales y solo presenta su núcleo. Aunque a veces existe cierta cantidad de materia interestelar, sobre todo polvo, que se agrupa en forma de disco alrededor de esta. Estas galaxias constituyen alrededor del 3 % de las galaxias del universo.
Están constituidas por un núcleo central y dos o más brazos en espiral, que parten del núcleo. Este se halla formado por multitud de estrellas y apenas tiene materia interestelar, mientras que en los brazos abunda la materia interestelar y hay gran cantidad de estrellas jóvenes, que son muy brillantes. Alrededor del 75 % de las galaxias del universo son de este tipo.
Es un subtipo de galaxia espiral, caracterizados por la presencia de una barra central de la que típicamente parten dos brazos espirales. Este tipo de galaxias constituyen una fracción importante del total de galaxias espirales. La Vía Láctea es una galaxia espiral barrada.
Incluyen una gran diversidad de galaxias, cuyas configuraciones no responden a las tres formas anteriores, aunque tienen en común algunas características, como la de ser casi todas pequeñas y contener un gran porcentaje de materia interestelar. Se calcula que son irregulares alrededor del 5 % de las galaxias del universo.
La
Vía Láctea
es nuestra
galaxia
. Según las observaciones, posee una masa de 10
12
masas solares
y es de tipo espiral barrada. Con un diámetro medio de unos 100 000
años luz
se calcula que contiene unos 200 000 millones de estrellas, entre las cuales se encuentra el
Sol
. La distancia desde el
Sol
al centro de la galaxia es de alrededor de 27 700 años luz (8,5
kpc
) A simple vista, se observa como una estela blanquecina de forma elíptica, que se puede distinguir en las noches despejadas. Lo que no se aprecian son sus brazos espirales, en uno de los cuales, el llamado
brazo de Orión
, está situado nuestro sistema solar, y por tanto la Tierra.
El núcleo central de la galaxia presenta un espesor uniforme en todos sus puntos, salvo en el centro, donde existe un gran abultamiento con un grosor máximo de 16 000 años luz, siendo el grosor medio de unos 6000 años luz.
Vía Láctea
Todas las estrellas y la materia interestelar que contiene la
Vía Láctea
, tanto en el núcleo central como en los brazos, están situadas dentro de un disco de 100 000 años luz de diámetro, que gira sobre su eje a una velocidad lineal superior a los 216 km/s.
33
Tan solo tres galaxias distintas a la nuestra son visibles a simple vista. Tenemos la
Galaxia de Andrómeda
, visible desde el Hemisferio Norte; la
Gran Nube de Magallanes
, y la
Pequeña Nube de Magallanes
, en el Hemisferio Sur celeste. El resto de las galaxias no son visibles al ojo desnudo sin ayuda de instrumentos. Sí que lo son, en cambio, las estrellas que forman parte de la
Vía Láctea
. Estas estrellas dibujan a menudo en el cielo figuras reconocibles, que han recibido diversos nombres en relación con su aspecto. Estos grupos de estrellas de perfil identificable se conocen con el nombre de
constelaciones
. La
Unión Astronómica Internacional
agrupó oficialmente las estrellas visibles en 88 constelaciones, algunas de ellas muy extensas, como
Hidra
o la
Osa Mayor
, y otras muy pequeñas como
Flecha
y
Triángulo
.
Son los elementos constitutivos más destacados de las
galaxias
. Las estrellas son enormes esferas de gas que brillan debido a sus gigantescas reacciones nucleares. Cuando debido a la fuerza gravitatoria, la presión y a la temperatura del interior de una estrella que sea suficientemente intensa, se inicia la
fusión nuclear
de sus átomos, y comienzan a emitir una luz roja oscura, que después se mueve hacia el estado superior, que es en el que está nuestro Sol, para posteriormente, al modificarse las reacciones nucleares interiores, dilatarse y finalmente enfriarse.
Al acabarse el hidrógeno, se originan reacciones nucleares de elementos más pesados, más energéticas, que convierten la estrella en una gigante roja. Con el tiempo, esta se vuelve inestable, a la vez que lanza hacia el espacio exterior la mayor parte del material estelar. Este proceso puede durar 100 millones de años, hasta que se agota toda la energía nuclear, y la estrella se contrae por efecto de la gravedad hasta hacerse pequeña y densa, en la forma de enana blanca, azul o marrón. Si la estrella inicial es varias veces más masiva que el
Sol
, su ciclo puede ser diferente, y en lugar de una gigante, puede convertirse en una supergigante y acabar su vida con una explosión denominada
supernova
. Estas estrellas pueden acabar como
estrellas de neutrones
. Tamaños aún mayores de estrellas pueden consumir todo su combustible muy rápidamente, transformándose en una entidad supermasiva llamada
agujero negro
.
El centro galáctico visto por los telescopios
2MASS
.
Los
púlsares
son fuentes de ondas de radio que emiten con periodos regulares. La palabra «púlsar» significa
pulsating radio source
(fuente de radio pulsante). Se detectan mediante
radiotelescopios
y se requieren relojes de extraordinaria precisión para detectar sus cambios de ritmo. Los estudios indican que un púlsar es una
estrella de neutrones
pequeña que gira a gran velocidad. El más conocido está en la
Nebulosa del Cangrejo
. Su densidad es tan grande que una muestra de cuásar del tamaño de una bola de bolígrafo tendría una masa de cerca de 100 000 toneladas. Su campo magnético, muy intenso, se concentra en un espacio reducido. Esto lo acelera y lo hace emitir gran cantidad de energía en haces de radiación que aquí recibimos como ondas de radio.
La palabra «
cuásar
» es un acrónimo de
quasi stellar radio source
(fuentes de radio casi estelares). Se identificaron en la década de 1950. Más tarde se vio que mostraban un desplazamiento al rojo más grande que cualquier otro objeto conocido. La causa era el
Efecto Doppler
, que mueve el espectro hacia el rojo cuando los objetos se alejan. El primer cuásar estudiado, denominado
3C 273
, está a 1500 millones de años luz de la Tierra. A partir de 1980 se han identificado miles de cuásares, algunos alejándose de nosotros a velocidades del 90 % de la luz.
Se han descubierto cuásares a 12 000 millones de años luz de la Tierra; prácticamente la edad del universo. A pesar de las enormes distancias, la energía que llega en algunos casos es muy grande, equivalente a la recibida desde miles de galaxias: como ejemplo, el
s50014+81
es unas 60 000 veces más brillante que toda la
Vía Láctea
.
Los planetas son cuerpos que giran en torno a una estrella y que, según la definición de la
Unión Astronómica Internacional
, deben cumplir además la condición de haber limpiado su órbita de otros cuerpos rocosos importantes, y de tener suficiente masa como para que su fuerza de gravedad genere un cuerpo esférico. En el caso de cuerpos que orbitan alrededor de una estrella que no cumplan estas características, se habla de
planetas enanos
,
planetesimales
, o
asteroides
. En nuestro
Sistema Solar
hay 8 planetas:
Mercurio
,
Venus
,
Tierra
,
Marte
,
Júpiter
,
Saturno
,
Urano
y
Neptuno
, considerándose desde 2006 a
Plutón
como un
planeta enano
. A finales de 2009, fuera de nuestro sistema solar se habían detectado más de 400
planetas extrasolares
, pero los avances tecnológicos están permitiendo que este número crezca a buen ritmo.
Los satélites naturales son astros que giran alrededor de los planetas. El único satélite natural de la
Tierra
es la
Luna
, que es también el satélite más cercano al
sol
. A continuación se enumeran los principales satélites de los planetas del sistema solar (se incluye en el listado a
Plutón
, considerado por la
UAI
como un
planeta enano
).
En aquellas zonas de la órbita de una estrella en las que, por diversos motivos, no se ha producido la agrupación de la materia inicial en un único cuerpo dominante o
planeta
, aparecen los discos de
asteroides
: objetos rocosos de muy diversos tamaños que orbitan en grandes cantidades en torno a la estrella, chocando eventualmente entre sí. Cuando las rocas tienen diámetros inferiores a 50 m se denominan
meteoroides
. A consecuencia de las colisiones, algunos asteroides pueden variar sus órbitas, adoptando trayectorias muy excéntricas que periódicamente les acercan la estrella. Cuando la composición de estas rocas es rica en agua u otros elementos volátiles, el acercamiento a la estrella y su consecuente aumento de temperatura origina que parte de su masa se evapore y sea arrastrada por el
viento solar
, creando una larga cola de material brillante a medida que la roca se acerca a la estrella. Estos objetos se denominan
cometas
. En nuestro sistema solar hay dos grandes discos de asteroides: uno situado entre las órbitas de
Marte
y
Júpiter
, denominado el
Cinturón de asteroides
, y otro mucho más tenue y disperso en los límites del sistema solar, a aproximadamente un
año luz
de distancia, denominado
Nube de Oort
.
Mapa del universo observable con los objetos astronómicos notables conocidos en la actualidad. Los cuerpos celestes aparecen con el tamaño agrandado para poder apreciar su forma.
La
teoría general de la relatividad
, que fue publicada por
Albert Einstein
en
1916
, implicaba que el cosmos se hallaba en expansión o en contracción. Pero este concepto era totalmente opuesto a la noción de un universo estático, aceptada entonces hasta por el propio Einstein. De ahí que este incluyera en sus cálculos lo que denominó “
constante cosmológica
”, ajuste mediante el cual intentaba conciliar su teoría con la idea aceptada de un universo estático e inmutable. Sin embargo, ciertos descubrimientos que se sucedieron en los años veinte llevaron a Einstein a decir que el ajuste que había efectuado a su teoría de la relatividad era el ‘mayor error de su vida’. Dichos descubrimientos se realizaron gracias a la instalación de un enorme
telescopio
de 254 centímetros en el
monte Wilson
(California). Las observaciones formuladas en los años veinte con la ayuda de este instrumento demostraron que el universo se halla en expansión.
Hasta entonces, los mayores telescopios solo permitían identificar las
estrellas
de nuestra
galaxia
, la
Vía Láctea
, y aunque se veían borrones luminosos, llamados nebulosas, por lo general se tomaban por remolinos de gas existentes en nuestra galaxia. Gracias a la mayor potencia del
telescopio
del
monte Wilson
,
Edwin Hubble
logró distinguir estrellas en aquellas
nebulosas
. Finalmente se descubrió que los borrones eran lo mismo que la
Vía Láctea
:
galaxias
. Hoy se cree que hay entre 50 000 y 125 000 millones de galaxias, cada una con cientos de miles de millones de estrellas.
A finales de los años veinte, Hubble también descubrió que las galaxias se alejan de nosotros, y que lo hacen más velozmente cuanto más lejos se hallan. Los
astrónomos
calculan la tasa de recesión de las galaxias mediante el
espectrógrafo
, instrumento que mide el espectro de la luz procedente de los astros. Para ello, dirigen la
luz
que proviene de estrellas lejanas hacia un
prisma
, que la descompone en los colores que la integran.
La luz de un objeto es rojiza (fenómeno llamado
corrimiento al rojo
) si este se aleja del observador, y
azulada
(
corrimiento al azul
) si se le aproxima. Cabe destacar que, salvo en el caso de algunas galaxias cercanas, todas las galaxias conocidas tienen líneas espectrales desplazadas hacia el
rojo
. De ahí infieren los científicos que el universo se expande de forma ordenada. La tasa de dicha expansión se determina midiendo el grado de desplazamiento al rojo. ¿Qué conclusión se ha extraído de la expansión del cosmos? Pues bien, un científico invitó al público a analizar el proceso a la inversa —como una película de la expansión proyectada en retroceso— a fin de observar la historia primitiva del universo. Visto así, el cosmos parecería estar en recesión o contracción, en vez de en expansión y retornaría finalmente a un único punto de origen.
El físico
Stephen Hawking
concluyó lo siguiente en su libro
Agujeros negros y pequeños universos
(y otros ensayos), editado en 1993: «La
ciencia
podría afirmar que el universo tenía que haber conocido un comienzo». Pero hace años, muchos expertos rechazaban que el universo hubiese tenido principio. El científico
Fred Hoyle
no aceptaba que el cosmos hubiera surgido mediante lo que llamó burlonamente
a big bang
(«una gran explosión»). Uno de los argumentos que esgrimía era que, de haber existido un comienzo tan dinámico, deberían conservarse residuos de aquel acontecimiento en algún lugar del universo: tendría que haber
radiación fósil
, por así decirlo; una leve
luminiscencia residual
.
Pero en los años posteriores al hallazgo se formuló esta objeción: Si el modelo de la gran explosión era correcto, ¿Por qué no se habían detectado leves irregularidades en la radiación? (La formación de las galaxias habría requerido un universo que contase con zonas más frías y densas que permitieran la fusión de la materia.) En efecto, los experimentos realizados por Penzias y Wilson desde la superficie terrestre no revelaban tales irregularidades.
Por esta razón, la
NASA
lanzó en noviembre de 1989 el satélite
COBE
(siglas de Explorador del Fondo Cósmico, en inglés), cuyos descubrimientos se calificaron de cruciales. “Las
ondas
que detectó su
radiómetro diferencial de microondas
correspondían a las fluctuaciones que dejaron su impronta en el cosmos y que hace miles de millones de años llevaron a la formación de las galaxias.”
Diferentes palabras se han utilizado a través de la
historia
para denotar "todo el espacio", incluyendo los equivalentes y las variantes en varios lenguajes de "cielos", "
cosmos
" y "mundo". El
macrocosmos
también se ha utilizado para este efecto, aunque está más específicamente definido como un sistema que refleja a gran escala uno, algunos, o todos estos componentes del sistema o partes. Similarmente, un microcosmos es un sistema que refleja a pequeña escala un sistema mucho mayor del que es parte.
Aunque palabras como
mundo
y sus equivalentes en otros lenguajes casi siempre se refieren al planeta
Tierra
, antiguamente se referían a cada cosa que existía (se podía ver). En ese sentido la utilizaba, por ejemplo,
Copérnico
. Algunos lenguajes utilizan la palabra "mundo" como parte de la palabra "espacio exterior". Un ejemplo en alemán lo constituye la palabra "Weltraum".
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